Fuentes cercanas al presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, señalaron que Tsipras habló por teléfono el sábado con él, una conversación que transcurrió de forma amistosa y en la que se acordó un encuentro entre ambos para este miércoles.
Ese día el mandatario griego se reunirá también con el presidente francés, François Hollande, un día después de visitar en Roma al primer ministro italiano, Matteo Renzi.
El nuevo tono conciliador pareció confirmarse ayer con las declaraciones del ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, quien afirmó en París que la intención del nuevo Gobierno de izquierda es negociar con todas las instituciones que forman la "troika" "un nuevo contrato", gracias al cual su país dejará de costarle tanto al resto de los europeos.
"No se trata de negociar los unos contra los otros" y sobre todo no oponer el norte de Europa con el sur, sino de ponerse todos "en el mismo lado de la mesa" para acordar "un nuevo contrato", porque el actual plan de salvamento griego "le cuesta demasiado a Europa", declaró Varufakis tras reunirse con su homólogo francés, Michel Sapin.
Justificó su rechazo a la "troika" de acreedores internacionales (la CE, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) por-
que dijo que, desde su punto de vista, es "un grupo de tecnócratas" que van a Grecia simplemente a supervisar tal o cual punto de un programa de salvamento que le ha hecho mal al país, y que además no tiene mandato para negociar.
Por eso, indicó que quiere hablar directamente con las instituciones que componen la "troika" y que también va a desplazarse a varias capitales europeas, entre las que citó Berlín, Helsinki y Madrid, en alusión a tres países que se han manifestado tajantemente en contra de una nueva quita a Grecia.
Precisamente, sobre la cuestión de la deuda, reconoció que el sector privado ya procedió a una condonación parcial, que a su parecer fue "demasiado tardía". El problema, de acuerdo con su análisis, no es que los acreedores dieran a Grecia una cantidad de dinero insuficiente, sino que con un programa de salvataje mal concebido ese dinero se perdía en un pozo sin fondo y que su país pasó a actuar "como un toxicómano" que sólo piensa en la próxima dosis, en este caso en el próximo paquete de ayuda exterior.
"Lo que queremos es reducir las pérdidas para nuestros socios", argumentó el ministro griego para justificar una renegociación de la deuda sobre la que no dio detalles, más allá de la posición conocida de que quiere que los reembolsos estén vinculados al crecimiento económico de su país.
En su discurso, esa revisión del programa de ayuda a Grecia la enmarcó en un replanteo mucho más vasto de las prioridades económicas europeas, con un mayor acento en las inversiones, que a su juicio son las que permitirán reactivar la economía, y una crítica al plan de 315.000 millones de euros de Juncker por considerarlo insuficiente.
Con todo, las tratativas no van a ser fáciles debido a la insistencia griega en recortar nuevamente su deuda pública, que asciende a un 175% del PBI, y la negativa tajante de la canciller alemana, Angela Merkel, a acceder a ello.
Según un sondeo publicado ayer, la mayoría de los alemanes quiere que Grecia siga formando parte de la eurozona, pero rechazan una nueva condonación de deuda al país.
Un 62% de los consultados por el instituto Emnid para el dominical Bild am Sonntag se mostró en contra de que Grecia deje el euro, pero un 68% rechazó asimismo la posibilidad de una quita de deuda.
| Agencias DPA y EFE, |
y Ámbito Financiero


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