La muchedumbre, la tensión y las frases de triste resignación se repitieron durante el día y resonaron desde los televisores helenos, que relataron una situación inédita con imágenes que cuentan mejor que nada estos días dificilísimos. Decenas y decenas de personas esperaban en fila para retirar de los cajeros los 60 euros consentidos debido al corralito decidido por el Gobierno griego para detener la fuga de depósitos. Como en los últimos días, muchos de entre los más ancianos compararon esta inédita situación de emergencia con las filas para comprar pan en tiempos de guerra. "Sobrevivimos entonces y sobreviviremos también esta vez...", dijeron, "pero que Dios nos ayude". "Me siento como un mendigo, después de tantos años de trabajo", comenta otro. En Salónica, segunda ciudad de Grecia, varias decenas de personas ancianas protagonizaron una protesta ante una sucursal de la National Bank of Greece tras varias horas de espera. El cierre de los bancos, y en particular la difícil situación de los ancianos pesará en el voto del domingo. Asimismo, la difusa preocupación por lo que pasará tras el referendo hizo que los supermercados conociesen un "boom" de compras por parte de quienes decidieron almacenar bienes de primera necesidad: el facturado aumentó en pocos días del 37% al 67%, según fuentes del sector. Tsipras quiso tranquilizar a las personas que hacían fila: "Nosotros queremos defender vuestras pensiones, queremos que sigan siendo pensiones y no limosnas". Esta situación no durará mucho, salarios y pensiones no se perderán, me comprometo a ello personalmente", anunció, pero la confianza del pueblo se está agotando.
| Agencia ANSA |

