Grecia revierte el ajuste y espanta a la Bolsa: cayó 9,24%

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  Atenas - El nuevo Gobierno de Grecia empezó a mostrar ayer sus cartas al abolir compromisos de ajuste asumidos por administraciones anteriores y al tomar medidas distribucionistas contrarias a los deseos de la Unión Europea. Asimismo, les aclaró a los acreedores internacionales que si bien "no quiere ir a una destrucción mutua", tampoco seguirá siendo "sumiso". Todo este clima se tradujo en un derrumbe del 9,24% de la Bolsa de Atenas.

"No queremos un enfrentamiento catastrófico, no queremos ir hacia una destrucción mutua asegurada, pero no seguiremos siendo sumisos", dijo ayer, al inaugurar la primera reunión de gabinete, el primer ministro Alexis Tsipras. "Estamos dispuestos a negociar con nuestros socios para reducir la deuda y encontrar una solución viable", dijo y aseguró que su Gobierno restaurará la credibilidad y la dignidad del país a nivel internacional. "Nuestro jefe no es nadie más que el pueblo", añadió.

La troika formada por la Comisión Europea (CE, órgano ejecutivo de la Unión Europea), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya afirmó, siguiendo los lineamientos del Gobierno de Alemania, que no otorgará a Grecia ninguna quita en su deuda y que, a lo sumo, podría aceptar concederle plazos mayores para pagarla.

El Gobierno griego, formado por Syriza (izquierda) y los Griegos Independientes (derecha nacionalista), elaboró un plan de cuatro años que llevará a un presupuesto equilibrado, de acuerdo con lo dicho ayer por el premier, quien, un día después de asumir, comenzó a cumplir sus promesas electorales.

El ministro de Trabajo, Panagiotis Skourletis, anunció en la radio que el salario mínimo en el sector privado se elevará de 586 a 751 euros, mientras que su par de Energía y Medio Ambiente, Panagiotis Lafazanis, dijo que se frenará el proceso de privatizaciones en el país, decisión que en primer término afectará a la empresa de electricidad DEI. Tampoco serán vendidos los ferrocarriles estatales, indicó.

Por su parte, el viceministro de Comercio Marítimo, Theodoros Dritsas, comunicó que se cancelará una inversión china de 320.000 millones de euros en el puerto de carga de El Pireo. Igualmente se detendrá la privatización del puerto de Tesalónica.

Asimismo, se anunció la abolición de la reducción de las pensiones y el aumento de la edad de jubilación. Otra medida con una gran carga simbólica fue el anuncio de la incorporación de centenares de limpiadoras del Ministerio de Finanzas, que fueron suspendidas en septiembre de 2013.

El objetivo, proclamó el nuevo ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, es "pasar la página de la política de la austeridad" dictada por la troika, formada por la CE, órgano ejecutivo de la Unión Europea, el BCE y el FMI. En este sentido llamó a un "'New Deal' paneuropeo para la recuperación".

Grecia exige a sus acreedores internacionales una renegociación de su deuda (175% del PBI) y de las medidas de ajuste aplicadas desde 2010 a cambio de dos rescates de un total de 240.000 millones de euros.

Éste es "un Gobierno de salvación nacional", dispuesto a dejarse "hasta la sangre para recuperar la dignidad de los griegos", aseguró Tsipras.

Los mercados tomaron muy mal los primeros anuncios y declaraciones del Ejecutivo, y la Bolsa de Atenas se desplomó al cierre un 9,24%. Los más castigados fueron los bancos locales. El Banco del Pireo perdió el 29,2%; Alpha, un 26,7%, y Eurobank, un 25,9% (ver aparte).

El rendimiento del bono griego a diez años, de referencia en el mercado, subió al 10,6%, frente al 9,476% de la víspera.

Preguntado por el desplome de la Bolsa de Atenas, el viceprimer ministro, Yanis Dragasakis, aseguró que el deber del Gobierno es garantizar "el funcionamiento correcto de los bancos", por lo que "no perjudicará los intereses de los accionistas privados".

Agencias AFP, Reuters,


EFE, ANSA y DPA

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