Stavros Dimas, el ex comisario europeo y candidato de Samarás a la presidencia para reemplazar a Karolus Papulias, sólo consiguió 168 votos de los 180 necesarios para ser electo en el tercer y último intento de elegir presidente.
Ante la derrota, el primer ministro griego consideró que "no hay tiempo que perder" y decidió organizar los comicios lo antes posible, el 25 de enero. En su opinión, serán los "más decisivos en varias décadas", por lo que instó a los ciudadanos a evitar que la oposición "arrastre a Grecia a una aventura".
En una reacción inmediata a la convocatoria de elecciones, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció ayer que sólo negociará más ayuda con el próximo Gobierno griego. Las conversaciones sobre la sexta revisión del programa de reformas, de la que depende la continuidad de la ayuda financiera, "se reanudarán una vez que haya asumido un nuevo Gobierno", aseguró el vocero del organismo, Gerry Rice, quien destacó que actualmente el país "no enfrenta necesidades de financiación inmediatas".
Para algunos observadores, estas elecciones podrían revivir malos recuerdos, luego de que la crisis de la deuda en Grecia casi derrumba la eurozona en 2012. El país depende desde 2010 de la ayuda de sus acreedores: la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, conocidos como la "troika", que se comprometieron a prestarle 240.000 millones de euros a cambio de un drástico plan de ajuste. Los griegos están cansados de pagar las consecuencias, fundamentalmente un desempleo superior al 25%.
No obstante, la última crisis griega no es la misma que la que llevó a pedir los rescates. Hoy día, la eurozona tiene una unión bancaria y un BCE más activo que está comprometido a comprar un billón de euros en activos, lo que despeja el temor de quiebras de bancos europeos. Además, el 90% de la deuda de Grecia está ahora en manos de otros gobiernos europeos o del BCE.
Las próximas elecciones podrían llevar al poder a Syriza, un partido que si bien recientemente moderó su tono tiene un programa que está separado por un enorme abismo con los deseos de los acreedores europeos ya que quiere un mayor alivio de la deuda, una relajación en las políticas tributarias y que rechaza la agenda económica neoliberal que Atenas debió aceptar como precio por los rescates.
El partido español Podemos, nacido también en respuesta a los malos resultados de las políticas de ajuste de la "troika", celebró los comicios anticipados por la victoria de la formación de izquierda Syriza que pronostican las encuestas. "2015 será el año del cambio en España y en Europa. Empezaremos en Grecia. Vamos Alexis!! Vamos @syriza_gr!!", escribió en su cuenta de Twitter Pablo Iglesias, el líder del partido español equivalente al del griego Alexis Tsipras.
Por su parte, la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, urgió a los griegos a mostrar un fuerte compromiso con Europa y las reformas. El comisario europeo de Economía, Pierre Moscovici, advirtió a los votantes que el proceso de reformas es "esencial" para su recuperación económica.
"Un compromiso fuerte con Europa y un amplio apoyo entre los votantes griegos y líderes políticos al proceso de reformas necesarias favorables al crecimiento serán esenciales para que Grecia prospere de nuevo dentro de la zona euro", dijo tras el anuncio de nuevos comicios.
El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang SchTMuble, instó en tanto a Grecia a continuar con las reformas después de las elecciones. "Si Grecia decide tomar otro camino, entonces la situación se hará más difícil", declaró en un comunicado.
| Agencias AFP, Reuters, EFE, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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