14 de febrero 2012 - 00:00

Gremio moyanista apoya el salariazo en el Congreso

En la edición del 23 de diciembre del año pasado se anticipó el aumento de dietas legislativas a unos 30 mil pesos.
En la edición del 23 de diciembre del año pasado se anticipó el aumento de dietas legislativas a unos 30 mil pesos.
Uno de los gremios moyanistas por excelencia, la Asociación del Personal Legislativo (APL), que comanda Norberto Di Próspero, expresó ayer su apoyo al aumento cercano al ciento por ciento en los haberes que cobran los diputados y senadores de la Nación. La mansedumbre de los sindicalistas del Congreso no es inocente: al igual que en el Poder Judicial, a la hora de la discusión en paritarias, el porcentaje de aumentos a los empleados del Poder Legislativo suele estar atado al del personal jerárquico, en este caso las dietas de los representantes del pueblo y las provincias.

En su edición del 23 de diciembre del año pasado, este diario reveló el plan del presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, para llevar el monto que cobran diputados y senadores hasta los 30 mil pesos, un salario similar al de un secretario de Estado. Ayer, el moyanista Di Próspero se mostró imperturbable frente al aumento que llega en medio de subas al transporte y a los servicios públicos: «Nosotros vamos a discutir paritarias en marzo. La suba que se aplican los legisladores es una decisión política de los presidentes de ambas Cámaras y la respeto. Según ellos, venían retrasados a nivel salarial. Mientras no interfiera con los intereses de los trabajadores del Congreso, los respeto».

Aunque Di Próspero no quiso hablar de porcentajes, APL prepara un reclamo de aumento del 30 por ciento para los trabajadores del Congreso. Una medición que se guía por el «índice del supermercado», como explica Hugo Moyano, y no por el 9,5 por ciento que registró el INDEC durante 2011.

Di Próspero desmintió además que en el Congreso se haya abierto un retiro voluntario para jubilar a los trabajadores de mayor antigüedad, la mayoría radicales que ingresaron al Congreso a partir de 1983 con el regreso de la democracia. Sin embargo, los empleados creen que la planta actual de entre 6 mil y 8 mil trabajadores quedará reducida a unos 1.600 puestos laborales.

El aumento de casi el ciento por ciento en el dinero que perciben los legisladores nacionales a fin de mes llegó en medio de los tironeos entre la CGT de Moyano y la Casa Rosada no sólo por la discusión salarial sino también por una reforma tributaria que eleve el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias y hasta por la interna del Partido Justicialista. Tanto que ayer a través de la red social Twitter, el jefe del sindicato de trabajadores judiciales, Julio Piumato, sugirió tomar como parámetro el ciento por ciento de aumento en el Congreso para fijar el piso de las paritarias durante este año.

Sin embargo, este salariazo para los legisladores nacionales, que suelen gozar de tres meses de vacaciones pagas durante el receso parlamentario, fue apoyado por todos los bloques del Congreso, desde la UCR hasta el PRO de Mauricio Macri.

La diputada macrista Laura Alonso avaló el aumento de las dietas al considerar que los ingresos de los legisladores estaban «muy atrasados desde la última década». Según dijo, se trata de una «buena oportunidad para aumentar el nivel de transparencia y de rendición de cuentas» en el Congreso.

«Es un ajuste de una dieta que efectivamente venía muy atrasada desde la última década, desde la crisis de 2001», evaluó Alonso en declaraciones radiales. A su turno, el diputado de la UCR, Juan Pedro Tunessi, sostuvo que el aumento «es un sinceramiento», ya que explicó que «había un desfase porque las dietas estaban por debajo de los salarios jerárquicos de la Cámara y eso era insostenible».

De todos modos, destacó que, si bien se incrementó el sueldo, «bajaron los gastos de representación y el (concepto por) desarraigo». En tanto, al entender que la suba había sido del ciento por ciento, el diputado nacional y titular de Proyecto Sur, Fernando Pino Solanas, afirmó que la suba era «una barbaridad». «Está a contramano de la situación del país. Es una barbaridad», sostuvo el legislador en declaraciones a la prensa.

El incremento fue firmado por los titulares de ambas cámaras en diciembre pasado, cuando los legisladores cobraban un ingreso neto mensual de entre 15 y 17 mil pesos, a lo que sumaban el paquete de pasajes aéreos y terrestres para movilizarse a la Capital, además de otros beneficios, como el de desarraigo, con los que llegaban a casi 25 mil. Amado Boudou y Domínguez dispusieron por resolución conjunta que el ingreso de un legislador debía ser un 20 por ciento superior al del máximo cargo de dirección de los empleados del Congreso.

También se dispuso una reducción del 21 por ciento en el beneficio por desarraigo, pero se mantuvo intacto el cobro de pasajes, 20 tramos aéreos y otros 20 terrestres por legislador para movilizarse desde y hacia la Capital.

Con esta medida, los salarios de diputados y senadores alcanzarán los 30 y 35 mil pesos.

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