29 de septiembre 2015 - 00:00

Gremios afinan pedidos que harán al sciolismo

La brújula de los sindicalistas peronistas se clavó, en los últimos días, en los planteos relacionados con las obras sociales que gestionan. Con ese norte, las negociaciones más intensas se concretaron con Daniel Scioli, el principal candidato del sector, que mañana enviará a uno de sus funcionarios de confianza a discutir con los dirigentes los términos de una eventual convivencia en caso de un resultado electoral favorable para el Frente para la Victoria.

El médico Alejandro Collia, ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, visitará a las 10 el Instituto de Investigación Sanitaria de la Seguridad Social (Iisss), un órgano técnico y académico que depende de los gremios insignia de la CGT (hay de todas las vertientes) y que recibió, en las últimas semanas, a referentes sanitarios de otros candidatos y, el miércoles pasado, al ministro de Salud nacional, Daniel Gollán.

La presencia de Collia, posible titular de la cartera de Salud nacional de imponerse Scioli en las elecciones, convocará a los directores médicos de las principales obras sociales sindicales y también a la cúpula directiva de la CGT oficialista: estará su secretario general, Antonio Caló, junto a dirigentes de peso como José Luis Lingeri (de Obras Sanitarias y el principal negociador de la central obrera en la temática sanitaria) y Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA).

Con Scioli los sindicalistas despejaron su principal preocupación en la materia: el gobernador y candidato oficialista les prometió que sostendrá la estructura de las obras sociales y que no agitará fantasmas (como hizo de manera recurrente el Gobierno en los últimos años) de la nacionalización y unificación del sistema. La presencia del ministro bonaerense, que se asomó a la política de la mano de Hugo Curto, servirá para adelantar algunos de los ejes de los planteos recurrentes de la CGT en la materia: los reembolsos por tratamientos de alto costo el reparto del presupuesto de la Superintendencia; la pérdida de afiliados a manos de prepagas a través de acuerdos con entidades gremiales pequeñas y, como demanda histórica, el destino de los más de 25 mil millones de pesos acumulados en el Fondo Solidario de Redistribución (FSR), que se nutre de una porción de la recaudación impositiva entre las organizaciones de salud de los gremios.

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