30 de octubre 2014 - 00:27

Griesa, a horas de resolver qué hace con Dart

Thomas Griesa debe tomar en las próximas horas (no más de 7 días hábiles más) una decisión clave para el futuro del juicio que la Argentina mantiene con los fondos buitre. El juez de primera instancia de Nueva York tiene que resolver si hace lugar a la presentación del fondo NM de Kenneth Dart y la suma a la causa que ya tiene fallo definitivamente favorable para los acreedores del país en su juzgado. Si lo hace, Griesa le abriría la puerta a los más de u$s 7.000 millones que aún permanecen fuera de los canjes de deuda de 2006 y 2010 y tampoco están dentro del listado de beneficiarios del fallo de la Justicia norteamericana y que recibieron el aval definitivo cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos rechazó la apelación de la Argentina en junio pasado. El efecto de una decisión de Griesa de avalar el reclamo de Dart sería que a partir de esa decisión, los "me too" (el largo y misterioso listado de los holdouts que potencialmente podrían beneficiarse con el fallo de la Justicia norteamericana) podrían anotarse en el juzgado de Griesa y reclamar lo mismo que el fondo buitre Elliott, el Olifant, Aurelius y ACP Master y todos los particulares que están en los que reclaman ahora unos u$s 1.660 millones.

Si esto sucediera, no necesariamente sería una mala noticia para la Argentina. Cuantos más fondos buitre y holdouts haya identificados en el juzgado de Griesa, en teoría más fácil sería negociar algún tipo de salida en el ámbito de la oficina de Daniel Pollack en el caso que la Argentina decida desde enero volver a discutir en el bufete del "special master". Griesa incluso podría avalar numéricamente con nombre y apellido algún tipo de listado donde figure específicamente quién es el acreedor que reclama el pago y cuánto dinero se le debe luego de que el que reclame se presente con la documentación en su juzgado. Sería una forma de acelerar un eventual llamado a reestructurar la deuda, siempre que el Gobierno de Cristina de Kirchner elija esta vía de negociación cuando en enero de 2015 ya no esté vigente la cláusula Rights Upon Future Offer (RUFO).

El nombre de los tenedores "propietarios" de los bonos que aún están en default es una gran incógnita para el país. Se trata de unos u$s 7.000 millones aproximadamente (además de los casi u$s 1.000 millones originales con los que se inició la causa en el tribunal de Griesa), de los cuales ya están identificados unos u$s 860 millones que reclama Dart ante Griesa. Se supone que también hay varios millones de dólares (quizá miles) que están en propiedad de los fondos Elliott de Paul Singer y Aurelius de Marc Brodsky, dos de los fondos buitre que vencieron en el "juicio del siglo". Estos fondos fueron comprados desde 2008 en adelante, luego de que Griesa comenzara a acelerar el caso en el juzgado del segundo distrito de Nueva York. También se especula con que Dart tiene bonos en default por otros u$s 500 millones y que está esperando la decisión de Griesa sobre la causa de fondo.

El tema es quién posee los aproximadamente u$s 3.000 millones que restan. Si se presentaran en los tribunales del juez neoyorquino, todos éstos tendrían que dar a conocer su identidad, así sea alguna sociedad con nombre de fantasía. Sólo así Griesa aceptaría el eventual reclamo. Lo que se quiere saber desde Buenos Aires es el nombre de algunos de los holdouts que no se presentaron en los canjes anteriores y que, se especula, podrían tener identidades conocidas y de entidades que operan habitualmente en el sistema financiero argentino.

Sobre la especulación de por qué Dart esperó hasta ahora para hacer su presentación ante Griesa para reclamar sus bonos, desde Nueva York se habla de una cuestión poco épica, pero que sigue la línea que desarrollan los fondos buitre. Fuentes del estudio Cleary Gotlieb Steen & Hamilton (CGS&H) aseguran que Dart estaba esperando que llegue el momento de la negociación en serio para presentarse ante la mesa de discusiones adecuada y evitar la época más conflictiva del desarrollo del juicio. No por una cuestión legal, sino para ahorrar dinero en abogados.

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