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Cuando comentamos su semestre alertamos que nos llamaba la atención lo que decía en sus perspectivas por la contundencia de lo que aseveraba; leíamos entonces: "La Compañía considera que el peor momento de la crisis ha sido superado" y señalábamos que no era frecuente que una empresa abierta al público utilizase la palabra "crisis", aunque se para referirse a ella en el pasado. A renglón seguido la empresa afirmaba que también consideraba: "Que nuestros clientes ajustaron sus inventarios y el consumidor comienza a tener mejores expectativas de futuro". Pasados tres meses, el panorama en las perspectivas del nonamestre es claramente otro y no en el mejor de los sentidos, así leemos ahora: "La compañía continuará siendo cauta en la definición del abastecimiento de mercadería para las próximas temporadas. Ante la situación actual de la economía nacional redoblará sus esfuerzos para ganar mercado frente a sus competidores". Confiamos en que el lector sabrá interpretar este párrafo sin nuestra ayuda. Esta dicotomía en las proyecciones se trasunta en sus números contables. Así, mientras incrementó 5% las unidades vendidas 4.892.345 (un máximo histórico), frente a lo logrado doce meses antes, lo que le entró por unidad fueron $559, 4% menos que lo que lograba un año atrás. Esto tiene que ver conque en metálico quedó con $2.737 millones, 1% mas que antes, los que descontados costos le dejaron un bruto de $1.289 millones, 5% menos, acotando el margen a 47%, el menor desde 2012. Si bien los gastos crecieron menos que la inflación (12% frente a 24%) por su magnitud la dejaron con un operativo de $307 millones, 36% menor al de 2016. En lo financiero reduce lo que obla 6%, lo que no evita que tras la mordida del fisco quede con un neto de $45.574.536 cuando un año atrás ganaba $146 millones.
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