16 de julio 2010 - 00:00

Gurú de izquierda lamenta peor derrota en 50 años

«Cuba es Cuba, y Venezuela es Venezuela, donde estamos construyendo un socialismo con características venezolanas», dijo el miércoles Hugo Chávez. Fue una rápida respuesta para deslindar al «socialismo del siglo XXI (piedra filosofal del bolivarianismo chavista) de la Revolución Cubana que, luego de la liberación de presos disidentes de esta última semana, parecería querer desandar el camino iniciado por el régimen castrista hace 51 años.

También, claro, una pirueta de Chávez para distanciarse de la llamada «cubanización» de Venezuela, que ahora, con las hendijas de promesas de libertad que abrió Raúl Castro, dejarían al régimen del bolivariano sin modelo a imitar. O más papista, todavía, que el Papa.

Esa diferenciación no es así de taxativa para Heinz Dieterich, autor de «El Socialismo del siglo XXI», quien cree que «ni en Venezuela, ni en Cuba hubo intentos serios para implementar» su doctrina que, por su parte, es la «única perspectiva civilizatoria posible frente al capitalismo actual».

En entrevista con Ámbito Financiero, el sociólogo alemán Dieterich destacó que no hay relación entre la crisis venezolana y el momento cubano, ya que en ambos países existen «situaciones con sus propios determinantes, salvo la hostilidad de Washington». En el caso de Chávez, dijo, «existen dos amenazas reales: Washington -que ve a sus intereses geoeconómicos y geopolíticos afectados por la integración latinoamericana que el bolivariano encabeza-, y la relación con las clases medias venezolanas». No hace falta aclarar que esta última es la amenaza más real que Chávez tiene frente a las elecciones legislativas del 26 de setiembre.

Tres problemas

En cuanto a Cuba, se yuxtaponen «tres problemas parciales: el económico, la sucesión política y dos centros estratégicos de decisión que no necesariamente tienen la misma visión de las cosas, además del factor tiempo», explica Dieterich en referencia a la conducción bicéfala de los hermanos Castro.

Que asomó con mayor contundencia esta semana con la reaparición de Fidel en entrevistas televisivas después de que el Gobierno de Raúl anunciase la liberación de medio centenar de presos políticos.

Otra cosa es, para este alemán que reside en México y con enorme injerencia en el pensamiento chavista, el tema de la nueva flexibilidad de La Habana con los presos políticos. «La modificación de la política de los presos responde al deseo de un acercamiento con Washington y Bruselas», dice. Para recalcar, luego, que ese acto de liberación es «una severa derrota táctica de la Revolución», por la que el Estado cubano, «por primera vez en 50 años, fue incapaz de mantener la iniciativa estratégica frente al cartel delincuencial formado por la Unión Europea, el Vaticano y EE.UU.».

Dieterich se explica mejor y añade: «La pérdida de iniciativa estratégica se nota en que no fue el Partido Comunista de Cuba quien liberó en plena autonomía a los presos, sino que lo hizo bajo la presión externa y de la Iglesia Católica». Y así, «el crédito público mundial e interno por esta medida recae ahora sobre el Vaticano, que aparece como sujeto del cambio progresista y no sobre el PC, que queda como un ente estático que debe ser empujado para actuar».

Y el futuro, ¿cómo lo ve? Para Dieterich se puede retomar el control de la situación en la isla mediante dos aspectos: «Un paquete Marshall de emergencia económica junto con la audacia política mostrada por Lenin en La Gran Iniciativa». Para él, se precisa un tiempo de tranquilidad económica y cerca de u$s 10.000 millones en un fondo de emergencia, suma que podrían aportar «entre China, Rusia y los países latinoamericanos».

En cuanto a la iniciativa leninista que reclama, debería ser propuesta en el VI Congreso del Partido Comunista en 2011, con «reformas estructurales en las relaciones de producción -el problema económico fundamental del país- y en la superestructura política (participación), necesarias para salir de la crisis y del cartel agresor», dice. Para terminar, escéptico, preguntándose si la facción leninista del PC de Cuba «podrá actuar con la rapidez y audacia necesarias para la supervivencia». Puesto en boca de Heinz Dieterich, ideólogo del socialismo del siglo XXI, este cuestionamiento, además de contundente, es toda una confesión de parte.

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