Los mercados siempre tienen reacciones que sorprenden. Por ello el gurú que anticipa una crisis no es el mismo que vaticina la siguiente. O a la inversa, quien prevé una época de auge y acierta no suele dar con el final de ésta. Y eso es lo que sucedió con la decisión del Gobierno de adelantar las elecciones legislativas, anuncio que se hizo el viernes 12 de marzo. La excusa para tal decisión: «la profundidad y extensión de la crisis internacional». Desde ese momento, se aceleró la recuperación de Wall Street, que ganó un 20%. Contagió a todos los mercados del mundo, la Argentina inclusive. Casi podría decirse que, como cábala, inversores pueden llegar a solicitar que tras el 28 de junio, se adelanten próximos comicios de 2011.
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Desde el 12 de marzo, el riesgo-país cayó un 20% y el Índice Merval trepó un 37%. El azar vuelve a jugarle a favor al Gobierno. Pero inicialmente no fue así, como se observa en el gráfico del riesgo-país. Es que el adelantamiento de las elecciones, más allá de la bonanza internacional, alentó las dudas de ahorristas y grandes inversores sobre el país. Es que había quienes creían en el discurso oficial de que la Argentina iba a eludir la crisis internacional, y que, con el adelantamiento de los comicios, descubrieron que iba a haber un impacto fuerte. El dólar, una vez más, pasó a ser la moneda de refugio, como siempre sucedió en épocas previas a las elecciones, pero más en este caso. Sólo la liquidación de dólares de los exportadores de soja, que siempre se da a partir de abril, otra casualidad, logró calmar la presión sobre la moneda norteamericana. Luego, el timing del Banco Central para intervenir en la plaza cambiaria y el repunte de Wall Street completaron el trabajo de anestesiar el tipo de cambio.
Examen
¿Y de ahora en más? De nuevo, acertar es azar, pero todo está planteado para que desde el exterior, sigan llegando noticias favorables. Hoy, todo el mundo financiero estará mirando la difusión del resultado de los «stress test» efectuados a entidades financieras norteamericanas, que se dará a conocer a las 17, hora de Nueva York. Pero tampoco habría sobresaltos en la plaza, habida cuenta de que ya trascendieron -o dejaron trascender- los nombres de los bancos en Estados Unidos que necesitan más capital y hasta en paralelo se informarán las medidas que se tomarán. Es obvio que tras este examen, se busca fortalecer al sistema financiero norteamericano y no generar una corrida o desplome en sus acciones.
Por lo pronto, los grandes inversores vuelven a las apuestas más riesgosas, y por eso países que operan en la cornisa, como la Argentina, Venezuela y Ucrania, ayer fueron los que más subieron. El riesgo de los países emergentes que mide el JP Morgan ayer se ubicó por debajo de los 500 puntos por primera vez en siete meses, y ello fue por la buena performance de los mercados del «eje del mal», que representan esos tres países. Es entendible: son los que más ganancias de corto plazo pueden prometer si se confirma esta tendencia positiva en Wall Street y el nuevo contexto internacional. Los papeles de deuda de esos tres países eran los que más castigados estaban (no sin razón). Los commodities están haciendo su trabajo con China y Estados Unidos con un futuro económico no tan trágico como se esperaba. ¿Impactará este clima en las elecciones? Tarea para otro tipo de gurúes, los que vaticinan resultados políticos.
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