Luego de cerrar el acuerdo con el FMI y a la espera de la aprobación por parte del Directorio Ejecutivo del organismo, el ministro de Economía, Martín Guzmán, viaja a Francia para avanzar en las negociaciones para refinanciar la deuda pendiente con el Club de París.
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Guzmán viaja a Francia para negociar con el Club de París
El ministro tiene previsto reunirse este martes, con el presidente del Club de París, Emmanuel Moulin. Tras las negociaciones provisorias emprendidas por Guzmán, la Argentina había alcanzado en junio del año pasado un “puente de tiempo” hasta 31 marzo de 2022 para resolver la situación de los pasivos remanentes con este conjunto de países acreedores. El entendimiento había evitado el default e implicó realizar pagos por unos u$s430 millones en julio y febrero pasados. Ahora queda por renegociar una deuda u$s2.000 millones.
La expectativa oficial es que, con la aprobación formal del entendimiento con el Fondo, quede allanado el camino para postergar los pagos de capital al Club de París. En lo que queda de este año sólo se cancelarían intereses.
Como parte de su viaje, el ministro participará de un encuentro ministerial de la Agencia Internacional de Energía, que reunirá a las máximas autoridades de energía de los países líderes, para coordinar acciones en el contexto de la crisis energética mundial. También mantendrá reuniones con empresas del sector energético.
En el Gobierno preocupa el impacto local de la suba del precio de los hidrocarburos. En particular del gas, que Argentina necesitará importar este invierno y que demandará más divisas y subsidios de los previstos. Aunque en el plano comercial, por el momento, los cálculos oficiales esperan que sea compensado por la suba de precio de los commodities agrícolas.
“El mundo está viviendo una crisis energética global”, afirmó Guzmán ayer en la exposición Argentina Oil&Gas. Y agregó que para el país, esto implica un shock multidimensional: “Desde el punto de vista de la balanza de pagos, a los precios de hoy, nosotros vemos que el efecto es neutral. Se compensa el impacto que tiene el shock en los commodities -tanto en granos como en el oro, en los productos de la minería en general- con el shock en la energía, dadas las necesidades de importación para la Argentina”. Aunque aclaró que la situación cambia todo el tiempo.
“Desde el punto de vista fiscal, implica la necesidad de ir calibrando cuestiones que son de importancia para poder cumplir con un programa con el que tenemos un fuerte compromiso”, planteó el ministro en referencia a la meta acordada con el FMI de reducir al 2,5% del PBI el rojo primario.

