Habrá menos dinero para recibir y más para expulsar

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Roma - Para acelerar las expulsiones de inmigrantes ilegales con respecto a las hubo 6.500 de 2017, que considera insuficientes, el ministro del Interior italiano Matteo Salvini pretende multiplicar los centros de internamiento y difíciles acuerdos con los países de origen.

Para conseguir rápidamente los fondos necesarios, el líder de la ultraderechista Liga exige "un buen tijeretazo en los 5.000 millones de euros" que se destinan cada año a la recepción de demandantes de asilo, que ya suman 170.000 en el país.

El año pasado, el anterior Gobierno anunció un presupuesto de 4.200 millones de euros para los migrantes: 18% para los rescates marítimos, 13% para la asistencia sanitaria y 65% para los centros de acogida para solicitantes de refugio.

Esos centros están en el punto de mira de Salvini. Reciben un promedio de 35 euros por día y por persona a cambio de ofrecer alojamiento, comida, clases de italiano y apoyo jurídico y psicológico. Muchos llevan a cabo su labor generando una serie de actividades que dieron un nuevo impulso a municipios rurales casi abandonados. Otros tratan de recortar al máximo sus gastos.

Después de su viaje a Sicilia, Salvini acudirá mañana a Luxemburgo para una reunión de los ministros del Interior de la Unión Europea, donde se abordará la revisión del acuerdo de Dublín, que obliga a los migrantes a presentar su solicitud de asilo en el primer país europeo al que llegan. Esa norma tiene consecuencias para Italia, que recibió a más de 700.000 migrantes desde 2013.

Los controvertidos acuerdos con las autoridades y milicias libias permitieron reducir el número de llegadas en más del 75% desde el verano boreal de 2017. Pero, pese a un aumento del 12%, las expulsiones no superaron las 6.500 el año pasado e incrementarlas resultará caro.

Agencia AFP

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