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Hace un mes hubo otra alerta por amenaza de atentados en Argentina
• Reforzaron objetivos en Buenos Aires.
• Macri suma cámaras, Washington esconde
Según la vocera del Departamento de Estado, Victoria Nuland: «La Argentina fue uno de los países a los que llamó el subsecretario Burns hoy». La funcionaria resignó dar detalles ni tampoco con qué otros países se habían comunicado. «Simplemente diré que nosotros creemos que hubo otros objetivos, y hubo seguimiento sobre esos objetivos». Cuando le repreguntaron, cerró el diálogo en estos términos: «No voy a entrar en ninguna especificación». En el diálogo diario con los periodistas del Departamento de Estado, la funcionaria dijo que las relaciones de la Argentina con Irán son una cuestión soberana sobre la que su país no va a opinar.
También Mauricio Macri, de cuyo Gobierno depende la fuerza Policía Metropolitana, admitió que se habían resuelto refuerzos en la vigilancia de presuntos objetivos. «En lo que nos corresponde, estamos atentos con el monitoreo de cámaras que tenemos; todos los edificios que se citan como posibles centros de atentados están monitoreados». Agregó que ofreció «colaboración» a la Casa Rosada a fin de fortalecer esos controles. «Nos pusimos a disposición del Gobierno nacional para lo que nos pueda necesitar. Éste es un tema en el que tenemos que estar todos juntos viendo qué es lo que está pasando».
La naturaleza del caso explica el sigilo que mantienen los ministerios de Héctor Timerman y de Nilda Garré ante los datos que les hicieron llegar las autoridades de los Estados Unidos. Para ellos esta alerta no es nueva. Hace un mes y medio hubo una comunicación entre los dos ministerios en torno a la información que le había llegado al Gobierno sobre presuntos atentados, que había surgido de una fuente del mundo árabe. En ese momento, el Ministerio de Seguridad también había puesto en alerta de vigilancia algunos objetivos posibles.
El ministerio de Garré reaccionó entonces a una comunicación que tenía origen en la Cancillería. Esa cartera tiene además delegados en varios países para hacer el seguimiento de posibles amenazas de seguridad que actúan en paralelo con los sistemas de inteligencia exterior de la Presidencia (SIDE) y de las Fuerzas Armadas. Seguridad no tiene delegado en los Estados Unidos y por eso no había recibido hasta anoche ninguna advertencia de fuentes propias ni tampoco -hasta donde pudo conocer este diario- de las otras agencias de inteligencia exterior.
En ninguno de los documentos oficiales del Gobierno de Washington sobre esta investigación se ha mencionado a la Argentina expresamente. Tampoco lo hizo ayer la vocera Nuland, quien se limitó a decir: «No voy a entrar en detalles, pero creemos que había otros objetivos». Sin embargo, nadie desmintió las afirmaciones de las cadenas CNN y ABC y de la agencia Bloomberg de que, según agentes que participaron en la pesquisa, en las conversaciones con el detenido por el caso habían figurado amenazas sobre blancos terroristas en la Argentina y en Arabia Saudita. En una comunicación de este diario con la Oficina de Asuntos Públicos del FBI, el lunes no hubo ni confirmación ni desmentidas a estas afirmaciones periodísticas. Un funcionario de esa fuerza, a condición de no ser citado como fuente, deslizó: «Esa información no tiene que ser necesariamente equivocada». Eso alimentó la credibilidad de las fuentes periodísticas que citaron a gente familiarizada con la investigación.


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