Harrington: “El blues es la vida misma”

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Vernon Harrington, nacido en 1953 en Chicago, se crió en una familia de músicos. Zurdo, aprendió a tocar la guitarra dando vueltas el instrumento de su hermano Joe. Tocó blues de su ciudad, acompañó a otros colegas, compartió escenarios con Billy Branch o Johnnie Moore, fue parte de «The New Generation of Blues» en los 70, y en las últimas décadas estuvo mucho tiempo fuera del circuito. Regresó con su disco «West Side Blues» de 2009. Hoy tocará por primera vez en la Argentina en La Trastienda. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Cuál es la diferencia de tocar con sus cuerdas invertidas en relación a la mayoría de los guitarristas?

Vernon Harrington: Ninguna. La mayoría de los músicos zurdos cambian las cuerdas, salvo Otis Rush, Eddie Clearwater o Albert King, pero si uno empiezz a edad temprana no hay diferencia. Cuando tenía 20 intenté cambiar las cuerdas pero no fue lo mismo, así que volví a mi forma anterior.

P: ¿Cómo definiría su estilo en el blues?

V.H.: Sigue la tradición del West Side de Chicago, que es muy rica. De ahí salieron músicos como mi ídolo Magic Sam, pero también Buddy Guy, Otis Rush, Luther Allison, Jimmy Johnson y montones más. Algunos siguen vivos hoy, pero nadie hace este estilo de blues como en los años 50. Creo que yo sigo con esa tradición, es lo que aprendí y pienso seguir así el resto de mi vida aunque, por supuesto, me gustan B.B. King, Freddie King y los grandes de los 50, así como algunos temas de soul que hago ocasionalmente. A veces intento tocar alguna canción de Wes Montgomery, a quien también admiro.

P.: ¿Qué debe tener el blues para ser auténtico?

V.H.: Algo que lo exprese a uno mismo. Con mi canción «You Did Me Wrong», me concentré en lo que me había pasado con mi ex mujer. El blues es la vida misma, porque trata sobre diferentes situaciones y lo que le pasó a mucha gente y sus diferentes formas de resolverlo.

P.: ¿De qué habla cuando se refiere al «blues de Chicago»?

V.H.: Todo el mundo dice que la capital del blues es Chicago, pero hay otras ciudades que también se consideran importantes para el blues, como Memphis, y que pueden llegar a disputarle el título. Chicago tiene la mayor cantidad de músicos de blues del mundo. Cuando se piensa en la historia de la ciudad y sus músicos, en los sellos discográficos que tuvieron su sede aquí, como Chess Records, Cobra o Vee-Jay, o el que manejaba mi padre, Atomic-H, es inevitable sentir que es la ciudad más importante para el género. Y ni hablar de los que viven y vivieron, desde Muddy Waters, Howlin Wolf, Little Walter, Sonny Boy Williamson, Freddie King, Magic Sam, Buddy Guy u Otis Rush. Al tener una importante población negra trabajadora, todos los artistas de otras ciudades siempre visitaron la ciudad de los vientos para actuar, como B.B. King, o John Lee Hooker. Es una música honesta, que viene del corazón. El blues de Chicago es la base de la que salió el rocknroll y el soul, así como el funk y otros estilos populares.

P: Usted proviene de una familia de músicos. ¿Siempre supo que su destino también estaría asociado a la música?

V.H.: No decidí tocar blues; el blues ya estaba en mis genes. Imagínese que músicos como Sunnyland Slim, uno de los pioneros del piano en el estilo de Chicago, era uno de los artistas que mi padre grababa. O Magic Sam, él fue quien me inspiró a tocar la guitarra eléctrica, nunca vi a alguien hacer las cosas que él hacía. Cuando se iba de mi casa, corría a buscar la guitarra de mi hermano y trataba de tocar algunas de las cosas que le había visto hacer un rato antes. Era imposible no quedar atado a la música. Mi padre era el Reverendo Houston H. Harrington, quien además de dedicarse a la Iglesia, tenía un pequeño sello discográfico, para el que grabaron Sunnyland Slim, Little Mac Simmons, Jo Jo Williams y Morris Pejoe. En mi familia estaba el pianista Lovie Lee, que años después sería parte de la banda de Muddy Waters. Y entre mis primos se encuentran Eddy Clearwater y Lurrie Bell y su padre Carey, que falleció hace unos años. Esas reuniones familiares eran muy animadas, porque todos los hijos de Carey tocaban algún instrumento y en mi propia familia está Joe, que toca el bajo.

P.: ¿A quiénes, de los muchos artistas con los que ha compartido trabajos, considera como referentes?

V.H.: Por supuesto, Magic Sam, B.B. King y Freddie King son mis ídolos. También Bobby Bland. Magic Sam era un amigo de mi familia. Fue el mejor guitarrista que vi en mi vida y era un cantante increíble que murió muy joven, solamente tenía 32 años. Mi padre era de Texas y solía salir con Freddie King, cuando él tenía 12 ó 13 años; eran amigos, aunque mi padre era algo mayor. Recuerdo que me decía que Freddie era un muchacho gordito, pero siempre estaba con su guitarra aunque su madre le decía que no iba a llegar a nada; vaya que se equivocó.

P: ¿Cómo describiría el presente del blues tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo?

V.H.: El blues se encuentra bien. Aunque muchas de las grandes figuras han muerto en los últimos años, siempre habrá «bluesmen» que lo toquen. Todavía hay grandes festivales en la mayoría de las ciudades de Estados Unidos, aunque por culpa de la economía en muchos casos han tenido que recortar los presupuestos para la contratación de artistas y reducir el número de músicos que se presentan. Pero siempre habrá blues; es la base de todas las músicas modernas. Cuando uno escucha a los Rolling Stones o a Eric Clapton se da cuenta de que ellos aman al blues, y siempre se encargan de hacer conocer a los artistas que lo crearon como Willie Dixon, Muddy Waters o Howlin Wolf.

P: ¿Cree que ha dejado definitivamente de ser una música exclusivamente norteamericana?

V.H.: Es una música de los Estados Unidos, pero en todas partes se encuentran músicos que la tocan. Por ejemplo, el año pasado estuve de gira por Inglaterra y vi músicos muy competentes, que conocían el estilo y lo amaban profundamente. Lo mismo pasó con la Argentina. Descubrí que hay músicos buenísimos, como estos compañeros con los que tocaré allí, que conocen los temas, los artistas y la historia de este género, en algunos casos más que un americano promedio.

P.: Justamente, ¿qué sabe de la música y los músicos de Sudamérica y de la Argentina en particular?

V.H.: No demasiado, sólo algo acerca del tango, que me parece una música muy honesta, con sentimientos expresados de forma directa. De cualquier forma espero aprovechar estos días para conocer más acerca de su música y sus lugares y tener un buen contacto con la gente.

P: ¿Cómo será su concierto de Buenos Aires?

V.H.: Un show de blues de Chicago, con algunas piezas de mi CD «West Side Blues» y algunos temas que tenga ganas de tocar esa noche o que alguien de la audiencia me pida. Me gusta complacer al público siempre que puedo. Seguramente haré algunos temas de Magic Sam y cantaré algo de Bobby Bland. Los músicos que me van a acompañar son tres argentinos: Walter Loscocco en batería, Martín Zafra en bajo y Juan Urbano en guitarra, excelente compañeros que conocen todo mi material de memoria, además de manejar como pocos el estilo del blues de Chicago.

Entrevista de Ricardo Salton

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