5 de diciembre 2008 - 00:00

Hasta el cierre se esquivó la realidad

Hasta poco antes de las tres de la tarde parecía que tendríamos una jornada "muy tranquila". De hecho, apuntaba a ser la segunda más tranquila en tres meses, ya que la diferencia entre el máximo y el mínimo apenas rozaba 1,9%, cuando el promedio del período fue un brutal 6,8%. No es que las noticias fueran "buenas". Por ejemplo, los recortes de tasas en Europa reavivaron los temores a que el final de la crisis siga lejos y que pronto podríamos ver alguna de las grandes firmas del Viejo Continente al borde de la quiebra. En este sentido, el desplome del petróleo a 43,67 por barril (¡pensar que cuatro meses atrás se pronosticaba un barril de u$s 200 para esta altura del año!), arrastrando tras de sí a las empresas de la energía, hablaba de lo mismo. Si las tiendas minoristas tenían un día positivo era sólo porque Wal- Mart demostró que los consumidores todavía responden a los descuentos, y no porque estas fiestas enfrentemos una fiebre compradora. La elocuencia del presidente de la Fed pidiéndole al Congreso más ayuda sin duda fue una nota de realismo, pero no del que quieren los inversores, mientras crecieron los rumores sobre la inminente convocatoria de acreedores de GM a pesar de las bravatas de los capitostes de las automotrices. Lo curioso es que a pesar de tanta "mala", 80 minutos antes de cierre, el Dow estaba del lado ganador sugiriendo que seguía vivo el optimismo de las últimas ruedas. Claro que al final la realidad pudo más y de un plumazo el Dow pasó a retroceder 2,51%, a 8.376,24 puntos.

Dejá tu comentario