15 de diciembre 2016 - 00:00

“Hay vida más allá del FpV-PJ”: alivio y convocatoria de Macri

Ya citaron a jefes de bancada del Senado por nueva ley de Ganancias. Bloquean advertencia de Pichetto.

Peña-Frigerio. Ayer, en conferencia en la Casa Rosada.
Peña-Frigerio. Ayer, en conferencia en la Casa Rosada.
"Demostramos que hay vida más allá del PJ". En Casa Rosada se percibía ayer cierto alivio y tranquilidad en el gabinete de Mauricio Macri. Nadie reaccionó, ni se alteró, ante el ultimátum del peronista Miguel Pichetto, jefe del bloque FpV-PJ en el Senado. El Gobierno nacional estima que el próximo miércoles tampoco se podrá debatir la reforma del Impuesto a las Ganancias acordada por Sergio Massa y Axel Kicillof en Diputados. Es más, los funcionarios del Poder Ejecutivo se regodeaban con el show montado ayer por Pichetto en el Senado. "Pidió votar una preferencia en el recinto cuando en sesiones extraordinarias no se votan preferencias. Ni siquiera pudieron firmar el dictamen y están lejos de los dos tercios para poder votarlo en el Senado".

A pesar de la advertencia de Pichetto, quien presumió estar en condiciones de votar el proyecto de Massa-Kicillof y la CGT el próximo miércoles, el bloque del FpV-PJ ni siquiera logró firmar dictamen de mayoría. Sólo reunió cinco firmas. Rodolfo Urtubey, Dalmacio Mera, Juan Manuel Irrazábal ni Carlos Espínola acompañaron a Pichetto. La fractura motivó una nota dirigida a Gabriela Michetti para desplazar a senadores propios de la Comisión de Presupuesto y Hacienda -ver nota en página 3-.

Con ese margen de maniobra en el Senado, y con el bloque de Pichetto disperso, ahora la Casa Rosada buscará enfriar el debate para iniciar una ronda descentralizada de consultas con el objetivo de presentar un nuevo proyecto. La base será el dictamen de Urtubey-Mera, trampolín para sumar senadores del PJ y apoyo de los gobernadores. La maniobra obligaría al Gobierno nacional, en caso de acuerdo, a extender el llamado a sesiones extraordinarias. Un escenario dantesco para los legisladores: deberán trabajar en enero.

El balance en el Poder Ejecutivo Nacional, luego de la derrota en Diputados, fue positivo. El Gobierno nacional festejó el alumbramiento de una miniliga de gobernadores peronistas dispuestos a trabajar en conjunto con Casa Rosada. Se trata de nueve mandatarios peronistas más tres aliados: Gustavo Bordet (Entre Ríos), Juan Manuel Urtubey (Salta), Sergio Casas (La Rioja), Sergio Uñac (San Juan), Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Domingo Peppo (Chaco), Juan Schiaretti (Córdoba) y Hugo Passalacqua (Misiones). Los aliados no peronistas son Omar Gutiérrez (Neuquén), Miguel Lifschitz (Santa Fe) y Alberto Weretilneck (Río Negro). A ellos se suman los cinco gobernadores de Cambiemos, María Eugenia Vidal (Buenos Aires). Horacio Rodríguez Larreta (CABA), Alfredo Cornejo (Mendoza), Gerardo Morales (Jujuy) y Ricardo Colombi (Corrientes).

"Pichetto debe sentirse presionado por Massa, nos extraña porque es un dirigente racional y debería estar del lado de los gobernadores". Cerca del despacho de Mauricio Macri optaron por no responder el ultimátum del senador. Mañana la CGT será recibida por Jorge Triaca y Mario Quintana. A Pichetto, a los demás jefes de bloque los recibirán el lunes próximo en Casa Rosada y el martes será el turno de los gobernadores. El oficialismo se ilusiona, demasiado, con el desdoblamiento de los peronismos provinciales. El cordobés Schiaretti se plegó a la estrategia de Cambiemos y se desmarcó no sólo de José de la Sota sino también de Massa, socio en el armado electoral de UNA. En San Juan ocurrió lo mismo con Uñac, quien ya no responde a Gioja. En Chaco, el fenómeno se replica entre Peppo y su antecesor, Jorge Capitanich. El oficialismo no debería festejar por anticipado. En el medio aparecen los senadores nacionales quienes transitan de manera errante ese limbo peronista en las provincias.

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