21 de septiembre 2009 - 00:00

Hechos violentos reavivan la fobia antiinmigrante en Italia

Franco Frattini, canciller de Italia, prenunció una nueva torsión en la política oficial contra la inmigración.
Franco Frattini, canciller de Italia, prenunció una nueva torsión en la política oficial contra la inmigración.
Roma - La inmigración se reinstaló como tema de debate en Italia, luego de que una joven musulmana fuera asesinada a manos de su padre por irse a vivir con su novio católico. Por este caso y otros sucesos relacionados con extranjeros, el canciller, Franco Frattini, afirmó que ve signos «peligrosos y preocupantes» en el país por la presencia de una inmigración a la que le cuesta reconocer los derechos humanos y la igualdad entre el hombre y la mujer.

En un comunicado de prensa divulgado ayer, el ministro habla del asesinato el martes de Sanaa, de origen marroquí, y la supuesta agresión sufrida ayer por la líder del partido Movimento por Italia, Daniela Santanchè.

La líder fue, según su propio testimonio, agredida a golpes en Milán al manifestarse contra el burka (vestido que cubre totalmente a las mujeres) cuando se celebraba una fiesta musulmana por el fin del Ramadán, algo que la comunidad islámica local niega que se haya producido.

«El homicidio de Sanaa hace pocos días y la agresión a Daniela Santanchè, a la que transmito mi solidaridad, son signos peligrosos y preocupantes de una inmigración a la que le cuesta reconocer los derechos humanos y la igualdad de género», dice Frattini. «Aquí no está en discusión el principio sacrosanto de la libertad religiosa, sino la perspectiva de una integración cuyo camino parece lejano y largo», añade.

Universalidad

«Nuestra diversidad está representada por la universalidad de los derechos, por la igualdad que representa el trato que caracteriza tanto a Europa como a Italia. Sobre este terreno, nosotros no debemos seguir estando mano sobre mano en el colegio ni en la sociedad», concluyó.

El crimen de Sanaa copó los espacios de los medios de comunicación y reavivó los debates sobre la integración de los inmigrantes -en su mayoría musulmanes y gitanos de origen rumano- en una sociedad que se manifiesta a favor de endurecer las penas contra extranjeros y limitar su ingreso al país.

«Tenía 18 años, vestía con desenfado, exigía ser tratada como cualquier muchacha italiana y, por si fuera poco, acababa de irse a vivir con su novio, un católico 13 años mayor que ella», describió el diario El Mundo de Madrid en internet.

«A ojos de El Ketawi Dafani, un inmigrante musulmán de 45 años procedente de Marruecos y que desde hace ocho vive en Italia, su hija Sanaa se había occidentalizado demasiado y estaba deshonrándolo», prosigue. «Por ello, y tras una semana de intentos en vano, el pasado martes la degolló en un bosque de Pordenone, al noreste de Italia».

El país se encuentra conmocionado ante este asesinato de honor agravado por las declaraciones de la madre de Sanaa justificando a su marido y asegurando que de alguna manera su hija buscó ser asesinada. El hombre continúa detenido.

Agencias EFE y ANSA

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