Antonio Caló, líder del principal gremio industrial (UOM) y de la única versión de la CGT con reconocimiento legal hasta ayer, tuvo un papel opaco en el Congreso. Si bien debía presidir las deliberaciones dejó ese lugar a Hugo Moyano. El metalúrgico puso fin así a un tránsito deslucido de cuatro años en los que sufrió severos cuestionamientos de sus propios pares de la central obrera.
Las matemáticas del Congreso permitían a los organizadores una mirada optimista y otra pesimista. De un total de más de 2.191 congresales habilitados participaron 1.649 del arranque de las deliberaciones (75%), y se quedaron hasta el final 1.582 (72%) tras la partida del grupo de Palazzo. En cambio, en término de cantidad de sindicatos completaron la jornada 124 sobre más de 220, con un centenar repartido entre grupos disidentes.
Las frases destacadas de los protagonistas:
"Al movimiento obrero no lo doblega nadie" (Moyano).
"El triunvirato va a ser más problemas para defender a los trabajadores" (Caló).
"Nos va a costar sostener a este gobierno a través de la democracia" (Barrionuevo).
"Siempre los patrones de estancia tuvieron algún alcahuete de turno" (Acuña, sobre los ausentes en el debate).
"Estamos frente a un viraje hacia la derecha. Vienen por nuestras conquistas. Hay que dejar de ser el yunque que aguanta los golpes para ser el martillo" (Schmid).
"La CGT es más que una medida de fuerza. Tenemos que hacer recapacitar al Gobierno" (Daer).
| Mariano Martín |


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