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Hijo de Aliverti culpó al vigilador por el accidente
La mujer del vigilador Reinaldo Rodas, ayer en la puerta de la fiscalía de Pilar exigió, junto a amigos y familiares de la víctima, justicia.
García declaró por primera vez en la causa, al ser indagado por la fiscal María Inés Domínguez en las fiscalía de Pilar, donde se registraron huevazos, insultos, algunas corridas y un operativo de seguridad policial porque familiares y amigos de la víctima intentaron "escrachar" al imputado.
Fuentes judiciales informaron que la fiscal Domínguez indagó a García con una acusación alternativa que incluye la imputación inicial por "homicidio culposo agravado" -sin intención y con una pena de 2 a 5 años de cárcel-, pero también otra más grave por "homicidio simple con dolo eventual", que se castiga con entre 8 y 25 años de prisión.
En el escrito del imputado, García pide su sobreseimiento al señalar que "si el señor Rodas no hubiera circulado por la autopista, como lo prohíbe la ley, sin dudas no se hubiese producido el fatídico desenlace". El imputado contó que el hecho se produjo cuando el 17 de febrero, a las 6, iba solo conduciendo su Peugeot 504 y estaba ingresando al ramal Pilar de la autopista Panamericana, mano a Capital Federal, en su cruce con la Ruta 25, "a una velocidad realmente baja".
"Alcancé a divisar una figura oscura que se me venía encima. Accioné los frenos, pero resultó imposible evitar la colisión", relató García en la primera de las páginas de su declaración. Al describir el momento en el que el vigilador -quien se dirigía a su trabajo en el country Mapuche-, se incrustó dentro de su auto, el imputado explicó que "estalló el parabrisas", que recibió "un duro golpe en la zona del pecho" y que los vidrios le provocaron "cortaduras en el rostro y en los brazos".
"En ese momento sufrí una modificación de mi estado de ánimo, que luego me explicaron que se denomina `estado de shock`", indicó García. "Tuve terror de terminar participando en un choque en cadena, pese a que el tránsito no era fluido. Así como el señor Rodas me apareció de la nada, temí detenerme de golpe y ser embestido por otro rodado", señaló.
También hace mención a un episodio que sufrió un compañero de trabajo en el que tuvo que esperar "más de dos horas" por la ambulancia y puntualiza que desde hace tiempo sabe que "en los peajes hay servicios médicos". "Al llegar, le pedí ayuda a la señorita de la cabina", concluyó


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