23 de mayo 2016 - 00:00

Hillary no enamora y se complica más con la sombra de Donald Trump

El rechazo al discurso xenófobo de Trump empuja a las minorías a decidirse por la demócrata Clinton. Sin embargo, estudios prevén que los electores blancos sean los más movilizados en los comicios presidenciales.
El rechazo al discurso xenófobo de Trump empuja a las minorías a decidirse por la demócrata Clinton. Sin embargo, estudios prevén que los electores blancos sean los más movilizados en los comicios presidenciales.
 Washington - La demócrata Hillary Clinton parte como favorita en una eventual pugna con el republicano Donald Trump por la Casa Blanca, pero su ventaja se estrecha y crece la duda de si el explosivo magnate podría realmente llegar a ser presidente.

Cuando buena parte del país aún se frota los ojos ante la imagen de Trump como virtual candidato republicano a la Casa Blanca, los sondeos indican que la ventaja de Clinton sobre él se acorta y está lejos de la victoria arrolladora que muchos presuponen.

La exsecretaria de Estado sólo supera al multimillonario, un recién llegado a la política, por 3,1 puntos porcentuales, según la media que elabora el sitio de referencia Real Clear Politics.

Trump comenzó a acortar distancias con la demócrata desde el 4 de mayo, cuando se convirtió en el virtual candidato republicano por la retirada de sus rivales Ted Cruz y John Kasich.

"Ya no tiene oponentes en primarias, mientras que Clinton sí. Ella podría tener un repunte en las encuestas cuando (Bernie) Sanders abandone", explica Kyle Kondik, analista del Centro para la Política de la Universidad de Virginia. Pero "si Sanders se negara a apoyarla o hubiera alguna división del ala izquierda del partido, podría ayudar a Trump".

La esperanza de Clinton es que, una vez que sea la candidata, todos los demócratas se unan para evitar que un multimillonario imprevisible de retórica xenófoba, ultranacionalista y sexista llegue a la Casa Blanca. El escenario de Trump en el Despacho Oval "asusta" al 47% de los ciudadanos, según un sondeo de NBC News.

El magnate sería el candidato presidencial estadounidense con mayor índice de desaprobación de la historia, entre un 60% y un 70% según los últimos datos de Gallup.

Eso debería ser suficiente para que Clinton tuviera la victoria asegurada en noviembre, pero su problema es que también tiene índices insólitos de desaprobación, de alrededor de un 50% según Gallup.

Un reciente y controvertido sondeo de la Universidad Quinnipiac, que basa sus resultados en la aceptación de que este año votarán más los blancos y menos las minorías que en 2012, evidenció lo clave que será la movilización de cada grupo de votantes.

Si los blancos siguen siendo los más movilizados en estas elecciones, entonces Trump le ganará a Clinton en Ohio, mientras que se disputarán por un punto los también estados "pendulares" de Florida y Pensilvania.

Si Trump consiguiera añadir esos tres estados a los que ganó el republicano Mitt Romney en 2012, la victoria sería suya. Pero éstas son elecciones atípicas en las que también podrían ponerse en juego estados que tradicionalmente fueron seguros para los dos partidos.

"La retórica de Trump contra los inmigrantes podría hacer que estados como Arizona, Colorado y Misuri estén al alcance de los demócratas por el peso de la población hispana", considera Darrell West, vicepresidente y director de Estudios de Gobierno del centro Brookings.

Por otro lado, "el fuerte apoyo de Trump entre los votantes blancos de clase trabajadora sugiere que podría ser competitivo en estados del cinturón industrial como Pensilvania, Michigan, Wisconsin y Minesota", apunta.

El magnate tiene su gran nicho de votantes en los hombres blancos sin educación superior, mientras que Clinton gana entre los afroestadounidenses, latinos y mujeres.

Todo esto cuando aún quedan seis meses para las elecciones, medio año en los que las circunstancias sociales y económicas podrían sacudir un escenario electoral ya muy difícil de predecir.

Agencia EFE

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