2 de marzo 2010 - 00:43

Hillary ofreció mediar en la puja por Malvinas

• Cristina: «Queremos salir del default ya»

El Gobierno logró ayer lo que nunca había obtenido: que los Estados Unidos intermedien entre la Argentina y Gran Bretaña para que este país se siente a hablar de soberanía en Malvinas. Ése fue el resultado más importante del encuentro entre Cristina de Kirchner y Hillary Clinton anoche en la Casa de Gobierno, y haberlo logrado bien vale el clima de tensión que rodeó a esa cita. En la conversación, Hillary reiteró en privado lo que había dicho antes de salir de Montevideo hacia Buenos Aires: «Nuestra posición es que ésta es una cuestión que debe resolverse entre el Reino Unido y la Argentina. Si podemos ser de ayuda para facilitar este esfuerzo, estamos dispuestos a hacerlo». En el tramo más importante de la conversación, Cristina de Kirchner -quien conocía ya esas declaraciones de la visitante- le pidió que Estados Unidos intermediase para que Gran Bretaña se siente a conversar sobre soberanía. Le explicó además el clima enrarecido que instaura la decisión unilateral de Londres de promover exploración de hidrocarburos en la zona aledaña a las islas usurpadas y también sobre el mar legítimamente argentino.

La Presidente fue enfática cuando le dijo que «si Irán tiene que cumplir las resoluciones de las Naciones Unidas, también tiene que hacerlo Gran Bretaña». Ante el silencio de la secretaria de Estado, la Presidente agregó: «Sabemos que su país es aliado de Gran Bretaña, pero lo único que les pedimos es que usen esa relación amistosa para que ese país se siente a conversar de soberanía. Ustedes son amigos de los dos países, les pedimos que actúen. La Argentina -agregó- no piensa en ninguna actitud bélica, no compramos armas, somos los que menos compramos de toda América Latina».

La respuesta de Hillary fue lo más que se le conoce a su Gobierno desde la mediación de Alexander Haigh en plena Guerra de Malvinas, algo que muchos consideran que no fue tal, sino una gestión en favor de Gran Bretaña que dilató el conflicto en favor de ese país: «Lo vamos a hacer porque creemos que ése es el camino».

El Gobierno celebró más que este logro el hecho de que Hillary saludase lo que llaman los funcionarios el «plan de desendeudamiento». El tema lo puso en la mesa la Presidente argentina en términos firmes: «La Argentina quiere salir del default, es un proyecto de corto plazo. Ya hicimos un gran esfuerzo en 2005 cuando le pagamos al FMI su deuda y antes con el canje. Nos queda el 20% de esa deuda que son organismos y holdouts. Esto lo queremos hacer, sólo van a quedar afuera los fondos buitre».

Hillary le replicó que conocía esos esfuerzos y que su país los apoyaba. Con tono de ironía agregó que la relación deuda- producto en los Estados Unidos era peor que la de la Argentina. «Ojalá tuviéramos nosotros esa relación que hoy tiene la Argentina». Cristina agregó que tenían que unirse en el G-20 en la revisión de la actitud de los paraísos fiscales y sobre la conducta de los fondos buitre que hacen hoy ataques especulativos sobre las economías de Europa.

En la reunión participaron, además de la Presidente, los ministros Jorge Taiana (gerente de este encuentro porteño, que terminó de negociar ayer a la madrugada, en un cruce telefónico entre su celular y el teléfono del avión de la secretaria Clinton), Amado Boudou, Julio Alak, Florencio Randazzo, Aníbal Fernández, los secretarios Carlos Zannini y Oscar Parrilli, y el embajador en los Estados Unidos, Héctor Timerman. Hillary se hizo acompañar por el revoltoso secretario Arturo Valenzuela, la embajadora de los Estados Unidos en nuestro país, Vilma Martínez; el ministro consejero de la embajada, Thomas Kelly; la representante permanente de los Estados Unidos ante la OEA, Carmen Lomellin (quien mañana se reúne con Taiana); el director de Asuntos Latinoamericanos del Consejo Nacional de Seguridad, Luis Rosello; y varios funcionarios del Departamento de Estado: Jake Sullivan, Philippe Reines y Hum Abedin.

Repaso

La reunión se inició con un repaso de la situación en Haití en el cual la visitante le agradeció a la Argentina su tarea con tropas de paz desde hace varios años y ahora en las tareas de reconstrucción después del terremoto. Cristina de Kirchner aportó una explicación sobre la necesidad de que no haya sólo tareas de rescate y ayuda, sino también que se imponga en ese país un modelo de economía sustentable. Este asunto llevó a la desgracia en Chile, que sirvió para que hicieran gesto de colaboración a este país, adonde hoy irá Hillary con promesas de ayuda y 20 teléfonos satelitales de regalo.

El único punto de disputa que tuvo la reunión fue sobre Honduras. Cristina de Kirchner se quejó por el reconocimiento que hizo Washington del Gobierno de Porfirio Lobo. «Esperábamos una actitud más firme porque su país tiene mucha influencia en esa región, y eso podía cambiar las cosas». Hillary, fría, le respondió que su Gobierno cree que las elecciones en ese país fueron limpias y que en casos así hay que dar la vuelta a la página y mirar hacia adelante. Cristina remató el tema con un rap de dramatismo: «Señora secretaria, lo que sostenemos nosotros es por convicción y por experiencia. Hemos sufrido mucho con los golpes militares y tenemos que ser muy firmes con procesos como éste».

El repaso de la situación en Medio Oriente se llevó otro bloque de la charla. Lo que EE.UU. quiere hoy de la Argentina es que presione sobre Brasil y México, que están en el Consejo de Seguridad de la ONU, para que apoyen sanciones a Irán. Verónica cristinista que tampoco quiere agregarle un conflicto a la ácida agenda externa; para eso volvió a la bolilla 1, como en un examen: «Acá lo que hay que abordar es que Israel y los palestinos se sienten a negociar, porque ésa es la causa de todo lo que pasa ahí, y algunos usan eso como justificación del terrorismo». «Estoy de acuerdo -se resigna Hillary-, pero creemos que eso puede estar cerca».

La reunión duró dos horas -o sea una, si se tiene en cuenta el tiempo que ocupan los lenguaraces en traducir lo que las damas decían- e incluyó cruce de regalos. ¿Qué iba a darle Cristina a Hillary sino una cartera? Más misteriosa fue la visitante, quien, antes de partir rumbo a la suite que la esperaba en hotel Panamericano, le entregó una cajita que la Presidente apartó hacia un edecán. Nadie la abrió y se la llevaron cerrada, como si no quisieran agregarle más sorpresas a la jornada.

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