Entre los hermanos Joaquín y Francisco Díaz Bonilla y el Cubano Francisco Bosch se encargaron de anotar todos los puntos del Elefante, que jugó mejor y que fue siempre el que llevó la voz cantante de un partido jugado con dientes apretados, aún cuando Newman insistió en ataque, pero se encontró con una defensa aguerrida y ordenada que quería limpiar de su memoria la derrota ante La Plata siete días atrás. Hindú ya sabe cuál es su futuro. Resta que Newman pueda ponerle fin a la incertidumbre en la próxima fecha.
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