Historia que impacta: 10 años viviendo en la Plaza del Congreso

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• ESTÁN BAJO EL GRAN OMBÚ DE LA AVENIDA YRIGOYEN
Carlos y Gloria son las únicas personas en situación de calle que quedaron luego de la remodelación. Hay versiones encontradas sobre los motivos.

En cada rincón de la Ciudad de Buenos Aires se esconden historias que suelen pasar desapercibidas para los apurados transeúntes. La de Carlos y Gloria puede ser una de ellas. Se trata de una pareja de personas sin techo, que desde hace casi diez años vive bajo el gigantesco ombú de la Plaza Mariano Moreno, frente al Congreso de la Nación. La remodelación del espacio verde en el centro porteño finalizó a mediados de septiembre y, además de lucir los monumentos restaurados y los canteros rebosantes de flores, trajo consigo la reubicación de las personas que pasaban las noches en los bancos y las glorietas. Pero Carlos y Gloria fueron los únicos que se quedaron.

Dentro del círculo de rejas que rodea al gran árbol ubicado en la avenida Hipólito Yrigoyen y Sáenz Peña se encuentran todas sus pertenencias. Bolsones con cartones cubiertos de nylon, pedazos de muebles y botellas vacías, entre otros objetos, llenan el lugar por el que corren cuatro perros. Una precaria construcción contra una de las paredes sirve como refugio para la pareja. Según contó Carlos, durante la etapa de remodelación de la plaza nadie del gobierno de la Ciudad se acercó a su lugar para definir su situación. Tal como aseguraron desde una ONG que trabaja con las personas en situación de calle, existe un amparo judicial por el cual "nadie los puede sacar de ahí". Desde el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño, en tanto, aclararon que son ellos quienes no quieren dejar la plaza.

"Se les había prometido una vivienda de forma engañosa para sacarlos de ahí, pero justo intervinimos y logramos un amparo judicial", agregaron desde el colectivo social que acompaña a la pareja. "Nos dijeron que nos iban a dar una casa. Con que tenga lugar para nosotros y los perros, me alcanza", señaló Carlos, quien lleva consigo un papel con un par de direcciones anotadas para ir a visitarlas. El problema, asegura, es que no quiere dejar a solas sus pertenencias por temor a robos y vandalismo. Gloria, su compañera de vida, es uruguaya y no tenía ninguna documentación. Gracias al apoyo de distintas organizaciones sociales y el consulado de ese país, tras dos años de investigación, se pudo establecer su identidad y su edad.

Desde el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, en tanto, comentaron que intentaron reubicarlos, pero se negaron: "Siguen viviendo en la plaza porque no han querido irse. Desde el Ministerio no podemos obligar a las personas de la calle en contra de su voluntad. Es un trabajo que hacemos persona a persona, caso a caso. Por distintos motivos, no quieren irse de la calle y seguimos acompañándolos desde el lado que podemos hacerlo". En los otros casos, según informaron desde esa cartera porteña, la situación fue diferente: "Una vez que las personas aceptaron salir de la situación de calle, accediendo por ejemplo a ingresar a un parador, ahí comenzamos a trabajar en cada caso según las necesidades puntuales y concretas que se vayan presentando. En algunos casos en principio resolvimos temas de documentación y luego trabajamos ofreciendo un acompañamiento económico que no es fijo y que varía en cada caso dependiendo, por ejemplo, de la composición familiar, de si hay miembros con alguna discapacidad, entre otros factores".

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