"Nuestras fuerzas siguen en estado de alerta por temor a cualquier intento de ataque a la población israelí. Las medidas de precaución no se anularon", dijo ayer una fuente militar, que confirmó que desde el miércoles no se volvieron a registrar incidentes.
La frontera fue escenario el miércoles del peor incidente armado en la zona desde la guerra de 2006 cuando un ataque de cohetes antitanque de la milicia Hizbulá contra un convoy militar israelí desencadenó una serie de bombardeos mutuos en las llamadas Granjas de Chabaa (Har Dov), ocupadas por Israel a Siria en 1967 y reclamadas por el Líbano.
En el primer ataque murieron dos militares israelíes -de 10 y 25 años- y siete resultaron heridos, mientras un miembro del contingente español de la Fuerza Interina de la ONU para el Líbano (FINUL), el cabo Francisco Javier Soria, murió en choques posteriores.
El ataque de Hizbulá fue en venganza por la muerte de seis de sus combatientes y de un general iraní en un bombardeo israelí el pasado 18 de enero en una zona de Siria fronteriza con los Altos del Golán, ocupados por Israel desde 1967.
Horas después, Israel recibió un mensaje del movimiento chiita libanés en el que señalaba que no estaba interesado en una mayor espiral de violencia, según confirmó una fuente militar.
Israel e Hizbulá se enfrentaron en 2006 en una guerra que se cobró las vidas de más de 1.100 libaneses y 150 israelíes, y que dejó a ambos países paralizados durante 34 días.
| Agencia EFE |


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