3 de mayo 2013 - 00:00

HOLANDA: La máxima desconfianza

HOLANDA: La máxima desconfianza
Podemos hacer muchas cosas juntos, dijo el martes Amado Boudou desde Ámsterdam. El vicepresidente fue el enviado oficial de la Argentina a la coronación de Guillermo y Máxima como nuevos reyes de Holanda, en una ceremonia que fue seguida desde Buenos Aires por miles de televisores desde las 5.30 de la madrugada de ese día. Boudou se esperanzaba en que la llegada a la corona de una argentina de nacimiento abriría las puertas para una nueva relación entre los dos Estados. Habrá que trabajar, porque la realidad actual es más que negativa.

La última década mostró una Holanda muy enfrentada con el país en cuestiones estratégicas clave. Si no se tratara de un país amante del perfil bajo y cultor de las formas serias, hasta podría hablarse de animosidad con la tierra de Máxima desde que la joven llegó a las cortes de la familia de Orange.

Para empezar, Holanda es uno de los referentes de la Unión Europea (UE) en acompañar a los Estados de ese bloque que en el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) embisten contra la Argentina. De hecho, el representante holandés en la última reunión de directorio donde se trató el caso argentino, Hans Vijlbrief, fue el que argumentó a nombre de la UE en contra para la aplicación de la moción de censura por las estadísticas del INDEC. No es que no tuviera razón Vijlbrief en sus argumentos, sino que sorprendió su vehemencia viniendo de un país que se muestra sobrio.

No le fue mejor a la Argentina con la posición holandesa en el Banco Mundial. Sin mayores vueltas, el país acompañó la embestida nacida en los Estados Unidos, pero a la que rápidamente se sumaron España, Gran Bretaña, Francia, Canadá, Alemania y Japón, por la cual se le viene votando en contra al país la autorización para tomar créditos del organismo internacional. EE.UU. tiene como explicación para su voto la negativa de la Argentina de reconocer, y obviamente pagar, las deudas en el CIADI de empresas norteamericanas. España tiene la cuestión de Repsol por la nacionalización de YPF y el resto de los Estados reprocha la falta de acuerdo con el Club de París. En el caso holandés, simplemente hay solidaridad con todos sus amigos.

Sin embargo, el conflicto más importante que la Argentina tiene con el País Bajo está dentro del territorio nacional. Ya son un clásico las alternativas del largo conflicto que los gobiernos de Néstor Kirchner, primero, y Cristina de Kirchner, después, mantienen con la empresa más importante de Holanda: la petrolera Shell. Todo empezó en marzo de 2005, cuando la empresa decidió subir los precios de sus naftas acompañando su política internacional. Néstor Kirchner llamó sin mayores vueltas a los argentinos a un boicot contra la petrolera: No comprarle ni una sola lata de aceite. Guillermo Moreno directamente se presentó a la Justicia con un pedido de arresto contra el CEO de Shell en la Argentina, Juan José Aranguren, aplicándole la vetusta ley de abastecimiento. Más adelante Julio De Vido dijo sobre Aranguren que se comportaba como un político opositor y como alguien que no piensa en los consumidores argentinos. Finalmente, Shell fue la primera empresa en decidir un aumento del precio de las naftas, luego de que Guillermo Moreno anunció, por escrito, un congelamiento del precio de los combustibles.

Así las cosas, quizá tenga razón Boudou, y la relación sólo pueda mejorar.

@cbugueno

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