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Algo nos llamó la atención al estudiar este estado contable. Mientras en las perspectivas habla de prever un aumento moderado de la demanda de cemento durante el año, que sería impulsada principalmente por las construcción residencial (dependiente de préstamos hipotecarios y los ingresos familiares), y el plan de infraestructura estatal (condicionando ambas a que las medidas macro adoptadas en 2016 y 2017 se consoliden en el corto plazo), en lo productivo la vemos incrementando 24% la producción de cemento alcanzando las 869.216 toneladas, ambos récords por lo menos en lo que va de la década. El primer punto no toma en cuenta la crisis de abril que cambio de pleno el panorama macro. El segundo va en línea con la expansión de su planta en el Malagueño, con la que busca adicionar 730.000 toneladas hacia fines de 2019. Por el lado de las ventas, los despachos crecieron 21% alcanzando las 855.400 toneladas, nuevamente máximos para lo que va al menos desde comienzos de la década. 25.4%. Así el 49% de incremento en las ventas, alcanzando $2.205 millones, obedece tanto al volumen entregado como a la suba de precios (de $2.086 ton. pasa a $2.578 ton.; +23.58%, frente a una inflación de 25.4%). Esto sin embargo no le alcanza para neutralizar el 66% de aumento en los costos que le significan un bruto de $928 millones, 32% más que doce meses antes. El aumento de los gastos (43%), en particular los de distribución, la dejan luego con un operativo de $378 millones, apenas 15% más que antes. Si bien en lo financiero mejora los ingresos, la dispara de los gastos la dejan con un neto advero de este tenor de $31 millones, casi duplicando lo de un año antes. Finalmente los 4 puntos menos que resigna al fisco, la dejan con un neto de $238.749.577, esto es 19% más que lo obtenido en marzo de 2017
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