- ámbito
- Edición Impresa
Homenaje de Le Parc a los muralistas en el Borges
Julio Le Parc con el «Móvil transparente» de la muestra «Otra mirada», con la que el artista rinde tributo a los maestros muralistas de Galerías Pacífico.
A partir de 1896, el edificio alberga la primera sede del Museo Nacional de Bellas Artes. Poco tiempo después, en 1908, parte del edificio se vendió al ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, que estableció allí sus oficinas centrales y que legaría su actual nombre al centro comercial. En 1945 fue cuando se construyó el actual emblema de las galerías: la magnifica cúpula con murales de Antonio Berni, Lino Spilimbergo , Juan Carlos Castagnino, Demetrio Urruchúa y Manuel Colmeiro.
Los muralistas pintaron un programa humanista que propone un acercamiento a un hombre dignificado por el respeto fraternal y el amor en la pareja, en armonía con el entorno y la familia y, socialmente integrado a través del trabajo.
«Otra mirada» se presenta bajo la curaduría de Cristina Rossi y Cecilia Rabossi, y la producción general de Lía Cristal. Posee el auspicio del Ministerio de Cultura y turismo del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
La exposición consta de dos partes, la primera es «Móvil Transparente», que se instaló bajo la cúpula del primer piso. Se trata de una obra de grandes dimensiones -una forma cúbica de 6 metros de diagonal aproximadamente- realizada en acrílico transparente, que sorprenderá al espectador con su juego de movimientos y reflejos. Y la segunda, «Traslación», creada específicamente para el área central de la Plaza de las Artes, es una caja cinética que integra imágenes fragmentadas y reflejadas en movimiento.
Nacido hace 82 años en Mendoza, Julio Le Parc vino a Buenos Aires siendo aún adolescente. Asistió a cursos nocturnos en la Escuela de Bellas Artes. Conoció el Grupo Arte Concreto Invención, liderado por Tomás Maldonado. A esta influencia sumó luego su experiencia de trabajador, como albañil y metalúrgico. Por esos años, recorrió distintas regiones del país y tuvo una participación activa en el movimiento obrero y estudiantil.
Además del color en el espacio, en sus experiencias intervienen la luz, la transparencia, la multiplicación de la imagen y el movimiento real. Bajo la influencia de Mondrián, Albers y el constructivismo ruso, logra sistematizaciones en superficies, la primera experiencia con la que reaccionó contra la abstracción lírica, action painting, promocionada por el gran teórico estadounidense Clement Greenberg.
Los movimientos del espectador modifican las imágenes de los objetos en «Desplazamientos» (1963). Sus primeras placas curvas cuyo reflejo deforma las imágenes fueron posibles gracias a la utilización de lumalina, un elemento plástico cuya flexibilidad facilita la manipulación. En trabajos posteriores, el panel multiplica las imágenes del lado opuesto al espectador, quien a su vez también es «fraccionado», por el público que se encuentra del otro lado.
En 1968, Le Parc publicó el texto «Guerrilla Cultural», en el que cuestionaba el sistema cultural y señalaba la necesidad de replantear el papel del artista en la sociedad. Luego de la impugnación general que realizó en ocasión de los sucesos del denominado Mayo Francés de 1968, el artista fue expulsado de Francia. Su regreso sólo fue posible cinco meses después, cuando la medida fue suspendida gracias a múltiples pedidos del medio cultural.
«La noción de artista único e inspirado es anacrónica. (...) La obra, estable, única, definitiva, irremplazable, va en contra de la evolución de nuestra época. Debe cesar la producción en exclusividad por el ojo culto (...). El ojo es nuestro punto de partida». Así lo declaraba, en 1961, el Manifiesto del GRAV (Grupo de Investigación de Arte Visual), cuya Acta de fundación, Julio Le Parc firmó junto a Demarco, García Miranda, García Rossi, Molnar, Morellet, Moyano, Servanes, Sobrino, Stein e Yvaral, en 1960. El grupo se propuso desmitificar la obra de arte y convocar al público a una participación abierta.
Aunque reside en París desde 1958, su producción ha estado siempre vinculada con la realidad artística de América Latina, donde el arte geométrico tiene una larga trayectoria. Por otra parte, su experimentación surgió ligada al compromiso político y social.
La «obra de arte» convencional supone ciertas condiciones para su apreciación artística: requiere que el público posea determinada sensibilidad y conozca la historia del arte. Todo ello contribuye al desarrollo de una «mitología» -término utilizado por Le Parc - que condiciona el comportamiento del público. Así como el mito del éxito, que justifica una situación de privilegio.
Toda su producción busca liberar al espectador de estos mitos, que son criterios establecidos y esquemas mentales basados en estructuras de poder. También se propone combatir toda tendencia a la pasividad y la apatía.
La exposición de Le Parc, en el Centro Borges cierra el 30 de el mes próximo y es realmente muy recomendable por el diálogo entre este gran artista y los maestros muralistas. «Otra mirada» pone de manifiesto las luces e imágenes del entorno con una gran agudeza de este magnífico referente del arte geométrico, recreando un conjunto minucioso de piezas de ingeniería que terminan de conformar un gran móvil con distintas visiones siempre diferentes.
Para finalizar, la muestra incluye además una reconstrucción de la tarea de los muralistas de la época, desde los trabajos y dibujos preparatorios, como los bocetos estructurales y las planchas de transferencias. Todo esto es lo que representa tal amplio registro documental de la época que de ninguna manera el espectador puede desaprovechar en todo su amplio recorrido.


Dejá tu comentario