26 de noviembre 2009 - 00:00

Honduras: la pobreza está ausente en la campaña

Tegucigalpa - La pobreza secular que flagela al 66 por ciento de los 7,5 millones de habitantes y sus consecuencias, la delincuencia y el desempleo, son los mayores retos que afrontará el ganador de las controvertidas elecciones del domingo en Honduras.

«La nueva casa que vamos a construir no la podremos levantar con paredes firmes si la pobreza nos lo impide y nos ciega», proclamó el candidato del oficialista Partido Liberal (PL, derecha), Elvin Santos, en el cierre de su campaña.

Santos es uno de los cinco candidatos a la presidencia en los comicios del domingo, aunque los sondeos dan como favorito a su rival del Partido Nacional (PN, derecha), Porfirio «Pepe» Lobo, para asumir la nueva administración el 27 de enero de 2010, con un programa centrado en la inseguridad.

Sin planes

Ninguno de los candidatos ha presentado un plan para enfrentar la pobreza, en la que han caído 600.000 nuevas personas en los últimos meses por culpa de la crisis económica, ni el desempleo, mucho mayor que el 7 por ciento que reconocen las cifras oficiales.

Más de un millón de hondureños han emprendido el camino de la emigración, que gracias a sus remesas -2.700 millones de dólares el pasado año- representan el 25 por ciento del Producto Bruto Interno. Este año también se espera un descenso de los envíos de al menos 300 millones.

El próximo presidente tendrá la dura tarea de reabrir los flujos de la ayuda internacional, cerrados tras el golpe de Estado del 28 de junio, lo que no resultará fácil dado el rechazo de buena parte de los países cooperantes a reconocer los comicios del domingo si antes no se restituye al depuesto presidente Manuel Zelaya en el poder.

El futuro inquilino de la Casa Presidencial tendrá que ocuparse «del tema social y económico que ha sido relegado» hasta ahora por precedentes gobiernos y por la mayoría de los partidos políticos, dijo el director del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSEH), Mauricio Díaz.

Objetivo

Y es que, según la mayoría de los analistas, la crisis política ha permitido expresarse a los sectores más marginados de la sociedad que buscan tener voz y voto en una democracia de la que siempre han sido excluidos.

Una de las medidas estrella de Zelaya, la suba del salario mínimo en un 60 por ciento el año pasado, en un país donde la fuerza laboral sin formación que se concentra en el campo y las maquilas, altamente dependientes del mercado estadounidense, dejó cerca de 300.000 desempleados más, según el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP).

«El desempleo tuvo un efecto multiplicador de 3 puntos en el índice de pobreza, con lo cual llegamos al 66 por ciento», según Foseh.

El PBI, que creció 4,5 por ciento en 2008, se calcula que caerá este año un 4 por ciento.

Las elecciones podrán tornar la página de la crisis política, pero al próximo presidente le aguardan enormes retos en uno de los países más pobres de la región junto con Haití, Nicaragua y Bolivia.

Según el FOSEH, desde finales de 2008 y durante 2009 el 74 por ciento de las ayudas internacionales provenía de Venezuela.

El combate a la delincuencia, punto central del programa de Lobo, es uno de los retos más complicados que afrontará la nueva administración.

Según el Observatorio de la Violencia, un organismo integrado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) patrocinado por la Fiscalía y el Ministerio de Seguridad, Honduras registra 57,9 muertos por cada 100.000 habitantes, una de las tasas más altas del mundo.

De acuerdo con el organismo, cada dos horas matan a una persona en Honduras, y el problema pudo haberse agravado por la crisis política, aunque no hay cifras aún, según la misma Policía.

Agencia AFP

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