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Hortalizas: sin calidad no hay nuevos mercados
Durante agosto, más de un centenar de productores asistieron a dos jornadas técnicas, una en la localidad bonaerense de La Plata y la otra en Bella Vista (Corrientes), organizadas por el Grupo GHIA, donde se analizó el tema de la calidad de las hortalizas.
«Para producir con calidad es necesario revisar los métodos de producción. La calidad del producto es lo que determina su compra. El consumidor de hortalizas en nuestro país palpa diez tomates en la góndola para llevarse dos, en ese acto evalúa la firmeza, su peso y su color; y en todas esas variables están en juego los aspectos de calidad», coincidieron los expertos del sector.
La primera exposición estuvo a cargo del ingeniero Sergio Camiletti quien destacó que el concepto de calidad varía según desde donde se lo mire. Su disertación partió de una pregunta: ¿Qué entendemos por calidad en tomate y pimiento?, y la respuesta depende de quién la haga, ya sea productor, consumidor o miembro de la cadena comercial.
Para el productor importa el tamaño, la resistencia a enfermedades, el formato del fruto, la uniformidad, el color y el llenado. Para quien comercializa la calidad implica firmeza, tamaño, color y peso. Mientras que para el consumidor importa el sabor, el color, el aspecto del fruto, el llenado, el aspecto, la textura y su presentación.
«La calidad implica para el productor un importante diferencial de rendimiento comercial ya que logrará mayor número de frutos de primera, menos frutos de segunda y menos pérdidas por descarte. Con hortalizas de calidad se logran mejores precios de venta y mayor diferenciación por las características del producto, aún en mercados sobreabastecidos», dijo Camiletti.
Durante las jornadas también se presentó el ingeniero agrónomo MBA Wilson Goto, de Yara International ASA e investigador del Centro de Hanninghof, Duelmen, Alemania, quien habló sobre sistemas productivos de alta calidad y la importancia del calcio en las hortalizas.
Según explicó el especialista, si se busca calidad la clave es el calcio. La demanda de este mineral en la mayoría de los cultivos es mayor que otros macro nutrientes como el fósforo y el azufre. Por esto y por sus ventajas expresadas durante su exposición, el experto destacó que es un elemento que debe estar presente en el momento de realizar el programa nutricional.
Según agregó el Ing. Goto: «El calcio es un elemento inmóvil dentro de la planta, por lo que debemos mantener un aporte constante durante el ciclo productivo, aumentando su aporte en los momentos de floración al llenado del fruto».
Otra de las funciones claves del calcio es aumentar firmeza y, por lo tanto, la vida poscosecha. En el caso de las hortalizas como tomate o pimiento, un buen aporte de calcio aumenta la duración en góndola con óptima calidad lo que implica una mejor posibilidad de venta y menos pérdidas para toda la cadena de comercialización.


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