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La que comentamos hoy es una abastecedora privilegiada de las miles de "fábricas de carne que hay en el país por lo que su suerte, al menos en la faz industrial, tiende a vincularse con ellas. El problema es que en estos primeros seis meses del año (y el contable) la situación -salvo excepciones regionales- no ha sido buena para la ganadería, por efecto de las inundaciones que están afectando a gran parte del país. A esto se pueden sumar distintas crisis locales, como el resonado caso Sancor, o los problemas del sector porcino (basta ver las góndolas de los supermercados para notar los faltantes, o el ingreso de carnes extranjeras) y se entiende que con mermas en todos los productos sus ventas de farmacéuticos se redujeran en promedio 28%. Con los productos biológicos las cosas fueron mejores, si bien tuvo una caída de 23% en las dosis vendidas contra Mancha y GG y sigue lejos de los máximos de 2012 y 2013. Un punto para destacar es el papel de las exportaciones que pasaron de aportar el 15% de los ingresos en junio de 2016 (y 17% en 2015) a 23% ahora (u$s1,3 millones). Claro que acá es mucho lo que tiene que recuperar si pretende volver a los niveles de 2012 cuando las exportaciones (por u$s3,2 millones) aportaron el 41% de lo que le ingresó.
Pasando al contable, anota ingresos apenas 8% mayores a los de doce meses antes, que tras costos le significan un bruto de $30,7 millones, 11% inferior al del año previo. Si bien los "otros" le dejan $3,8 millones, el aumento de los gastos de comercialización (40%) la llevan a quedar con un operativo de $2 millones, 77% menor que el de 2016. En lo financiero se hace de $5,5 millones adicionales (resignaba $4,2 millones antes) quedando tras la mordida del fisco con un neto de $5.034.810, 16% más que un año antes (la inflación fue de 21,7%). De integrales suma $1,2 millones más.
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