8 de febrero 2017 - 23:31

Ian Manook: "Novela es unir lo pertinente con lo inesperado"

DESPUÉS DE CUMPLIR LOS 65, PUBLICÓ SU PRIMER LIBRO - Creador del comisario Yeruldelgger, protagonista de la trilogía de policiales negros que transcurren en Mongolia, su insólita vida es la de un tardío audaz que dejó todo para recorrer el mundo y escribir.

Manook. “Abordo cada novela como un viaje, sin plan previo, sin volver atrás y sin documentación. Es una aventura sin límites”.
Manook. “Abordo cada novela como un viaje, sin plan previo, sin volver atrás y sin documentación. Es una aventura sin límites”.
Cuando el francés Ian Manook elige como el mejor policial a "Los Miserables" de Víctor Hugo, porque "tiene de todo", parece estar hablando de "Yeruldelgger. Muertos en la estepa", su propia novela, que publicó Salamandra. El comisario Yeruldelgger, de Ulán Bator, protagoniza una trilogía que a través de la investigación de crímenes muestra una red de corrupción policial y política, mafias y grupos racistas, saberes secretos y guardados en monasterios, recetas culinarias y costumbres. Ian Manook es una de los seudónimos literarios del Licenciado en Derecho y Ciencia Políticas por la Sorbona Patrick Nanoukian, que se dedicó a ser periodista viajero y crear editoriales (además de ganar premios literarios) cuando a los 65 años se puso a escribir novelas. En su visita a la Argentina dialogamos con él:

Periodista: ¿Cómo un francés de la región parisiense de Meudon eligió como personaje un comisario de Ulán Bator, Mongolia?

Ian Manook: Escribo desde los 15 años y, hasta los 65, nunca había terminado un libro. En 2009 Zoe, mi hija más chica, que leía mis manuscritos, viajaba a Buenos Aires. Le dije que le iba a enviar algo de lo escribiera pero me contestó que no iba a leer nada más mío hasta que no estuviera publicado. Fue un desafío. Me propuse escribir dos libros por año, con seudónimos distintos y en géneros distintos. Hice una lista de géneros y elegí, para empezar, la novela negra. No tenía una cultura del policial, me había quedado en los 80 con los thrillers de Ludlum, Le Carré y Forsyth. Para contar la historia utilicé una técnica que empleo como editor de libros de viajes: algo pertinente pero inesperado. Por caso, para contar la India se puede elegir una foto de Taj Mahal, es pertinente pero común. O una de un muchacho en skate hablando por celular, es inesperado pero fuera de lugar. Si se suman esas dos imágenes se logra lo buscado. Llevé esa idea al policial. Una novela pertinente, pero inesperada. Para una intriga pertinente me inspiré en la forma de contar de las películas y las series de televisión. En cuanto a lo inesperado, situar la historia en un ambiente estepario. Aparecieron Islandia, Alaska, Patagonia y Mongolia. Elegí Mongolia porque, junto a su sorprendente ambiente, tiene su espiritualidad chamánica, sus costumbres atávicas y en plena transformación, con problemas políticos y económicos.

P.: El chamanismo mongol fue difundido en Occidente por el gurú ruso Gurdjeff y su discípulo Ouspenski como un conocimiento crucial.

I.M.: Esa cultura chamánica trata de cuestiones esenciales del policial: la muerte, la violencia, la venganza, la sexualidad, el destino con un ángulo distinto al occidental. A través de ese saber el comisario Yeruldelgger es un personaje original. Recuerdo "Encuentros con hombres notables", de Gurdjeff, que llevó al cine Peter Brook.

P.: Yeruldelgger, un duro golpeado por la vida, pareciera remitir a Gengis Kan, fundador del imperio mongol.

I.M.: Hoy en Mongolia se vive en el recuerdo de Gengis Kan. En la historia oficial de está Gengis Kan y luego ocho siglos de silencio. Fue el más grande conquistador de la historia de la humanidad, dos tercios de las tierras habitadas fueron suyas. Durante un siglo, él y sus hijos, exterminaron diez por ciento de la población mundial. Hicieron suyos hasta los confines de China. Hoy Mongolia tiene 3 millones de nómades, y China 1.300 de chinos. Para mi Yeruldelgger es Mongolia, por eso es tan potente y con tantos dramas y fragilidades. Yo no lo describo pero se construye en la mente del lector. En la primera parte está enojado de no poder resolver los problemas de la tradición, para enfrentar la corrupción política y policial, los crímenes, el racismo, tiene que usar la violencia y no le gusta; en la segunda parte está enojado de estar enojado y deja de ser el protagonista de la historia; en la última parte intenta soltar todo, recuperar sus tradiciones, para reencontrar una cierta armonía propia; él es Mongolia.

P.: Uniendo lo pertinente con los inesperado, al comienzo Yeruldelgger investiga una denuncia en la estepa, cerca de una yurta, una carpa nómade, y no ve nada. Hasta que la familia nómade le explican el crimen que descubrió gracias a que ven CSI Miami.

I.M.: El drama de Mongolia no es que los nómades puedan ver CSI gracias una antena parabólica, la tradición oral y escrita a pesar de la televisión se va a salvar, lo que cambia sus tradiciones son los desarrollos comerciales. El nomadismo no es la libertad de andar, es una técnica de sobrevivir en un medio hostil, y eso se está modificando por un engañoso desarrollo que es realmente trágico. Algo que acentúa lo vivido en el siglo XX. Mongolia fue el primer país comunista después de Rusia, y eso duró hasta los '90. Se transformó en una democracia parlamentaria sin una burocracia democrática. Los comunistas se volvieron liberales. Crece el capitalismo y la corrupción. Toda la economía pasa por la minería, el turismo y el cachemir, y como no tienen industrias lo minerales quedan para las multinacionales que los extraen. Hay una pobreza enorme, espantosa, junto a una riqueza tremenda en los alrededores del poder.

P.: ¿Cómo construye sus novelas?

I.M.: Me lanzo sin plan previo, sin volver atrás y sin documentación. Abordo la historia como un viaje. Cuando doy por cerrada la historia comienzo a revisarla. Es el placer de entrar en una aventura sin limitaciones, y saber cuándo la aventura ha terminado.

P.: ¿El éxito de sus novelas tiene que ver con haber sido periodista de viajes, lector editorial, editor, escritor de comics?

I.M.: Escribo lo que me gustaría leer. Escribí una novela picaresca juvenil que ganó un premio pero no se vende, y para mí es un enorme placer haberla escrito.

P.: ¿Una novela negra que le guste?

I.M.: La mejor, "Los miserables" de Víctor Hugo: ahí está el delito, la policía, la investigación, la riqueza y los bajos fondos, el crimen y el castigo, la religión y la política, la justicia lo social, el amor y el odio, la reparación y la venganza, tiene todo.

P.: ¿Qué está escribiendo ahora?

I.M.: Acabo de entregar una novela negra, no tan negra como las de Mongolia, que ocurre en Brasil. Firmé para entregar una saga histórica, dos novelas policiales, y acaso una novela de los sobrevivientes de la trilogía de Yeruldelgger.

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