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Ian Manook: "Novela es unir lo pertinente con lo inesperado"
DESPUÉS DE CUMPLIR LOS 65, PUBLICÓ SU PRIMER LIBRO - Creador del comisario Yeruldelgger, protagonista de la trilogía de policiales negros que transcurren en Mongolia, su insólita vida es la de un tardío audaz que dejó todo para recorrer el mundo y escribir.
Manook. “Abordo cada novela como un viaje, sin plan previo, sin volver atrás y sin documentación. Es una aventura sin límites”.
I.M.: Hoy en Mongolia se vive en el recuerdo de Gengis Kan. En la historia oficial de está Gengis Kan y luego ocho siglos de silencio. Fue el más grande conquistador de la historia de la humanidad, dos tercios de las tierras habitadas fueron suyas. Durante un siglo, él y sus hijos, exterminaron diez por ciento de la población mundial. Hicieron suyos hasta los confines de China. Hoy Mongolia tiene 3 millones de nómades, y China 1.300 de chinos. Para mi Yeruldelgger es Mongolia, por eso es tan potente y con tantos dramas y fragilidades. Yo no lo describo pero se construye en la mente del lector. En la primera parte está enojado de no poder resolver los problemas de la tradición, para enfrentar la corrupción política y policial, los crímenes, el racismo, tiene que usar la violencia y no le gusta; en la segunda parte está enojado de estar enojado y deja de ser el protagonista de la historia; en la última parte intenta soltar todo, recuperar sus tradiciones, para reencontrar una cierta armonía propia; él es Mongolia.
P.: Uniendo lo pertinente con los inesperado, al comienzo Yeruldelgger investiga una denuncia en la estepa, cerca de una yurta, una carpa nómade, y no ve nada. Hasta que la familia nómade le explican el crimen que descubrió gracias a que ven CSI Miami.
I.M.: El drama de Mongolia no es que los nómades puedan ver CSI gracias una antena parabólica, la tradición oral y escrita a pesar de la televisión se va a salvar, lo que cambia sus tradiciones son los desarrollos comerciales. El nomadismo no es la libertad de andar, es una técnica de sobrevivir en un medio hostil, y eso se está modificando por un engañoso desarrollo que es realmente trágico. Algo que acentúa lo vivido en el siglo XX. Mongolia fue el primer país comunista después de Rusia, y eso duró hasta los '90. Se transformó en una democracia parlamentaria sin una burocracia democrática. Los comunistas se volvieron liberales. Crece el capitalismo y la corrupción. Toda la economía pasa por la minería, el turismo y el cachemir, y como no tienen industrias lo minerales quedan para las multinacionales que los extraen. Hay una pobreza enorme, espantosa, junto a una riqueza tremenda en los alrededores del poder.
P.: ¿Cómo construye sus novelas?
I.M.: Me lanzo sin plan previo, sin volver atrás y sin documentación. Abordo la historia como un viaje. Cuando doy por cerrada la historia comienzo a revisarla. Es el placer de entrar en una aventura sin limitaciones, y saber cuándo la aventura ha terminado.
P.: ¿El éxito de sus novelas tiene que ver con haber sido periodista de viajes, lector editorial, editor, escritor de comics?
I.M.: Escribo lo que me gustaría leer. Escribí una novela picaresca juvenil que ganó un premio pero no se vende, y para mí es un enorme placer haberla escrito.
P.: ¿Una novela negra que le guste?
I.M.: La mejor, "Los miserables" de Víctor Hugo: ahí está el delito, la policía, la investigación, la riqueza y los bajos fondos, el crimen y el castigo, la religión y la política, la justicia lo social, el amor y el odio, la reparación y la venganza, tiene todo.
P.: ¿Qué está escribiendo ahora?
I.M.: Acabo de entregar una novela negra, no tan negra como las de Mongolia, que ocurre en Brasil. Firmé para entregar una saga histórica, dos novelas policiales, y acaso una novela de los sobrevivientes de la trilogía de Yeruldelgger.


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