22 de marzo 2010 - 00:00

Impactante marcha de inmigrantes arrancó una promesa oficial

Una multitud reclamó ayer en la capital estadounidense por los derechos de los inmigrantes, intentando restablecer el tema de la legalización de millones de personas en la agenda política. La Casa Blanca prometió avances para este mismo año.
Una multitud reclamó ayer en la capital estadounidense por los derechos de los inmigrantes, intentando restablecer el tema de la legalización de millones de personas en la agenda política. La Casa Blanca prometió avances para este mismo año.
Washington - Más de 170.000 personas marcharon ayer frente a la Casa Blanca y el Congreso en Washington para exigir una reforma migratoria en Estados Unidos, una de las grandes promesas electorales del presidente Barack Obama, quien sorpresivamente se comprometió a impulsarla «este año».

En la manifestación, convocada por varias organizaciones hispanas, religiosas y sindicales, los asistentes hacían ondear banderas de Estados Unidos junto con las de países de América Latina, de donde proviene la mayor cantidad de los once millones de inmigrantes ilegales que viven en el país.

«Ya es hora», «justicia ahora» y «Obama, no dejes la reforma pa mañana», eran consignas que coreaba la multitud, más de 170.000 personas según los organizadores, que marcharon desde la Casa Blanca hasta el Congreso, donde se concentraron para escuchar a los oradores.

La sorpresa de la jornada fue un mensaje grabado de Obama y transmitido por pantallas gigantes: «Siempre he jurado ser su socio en los esfuerzos por arreglar este sistema migratorio quebrado y ése es un compromiso que reafirmo hoy», indicó, fortalecido por su triunfo en la reforma de salud (ver nota principal).

«Hoy hay una creciente coalición de oficiales, líderes comunitarios y religiosos, y miembros de los sectores laborales y empresariales que entiende que una reforma migratoria es vital para nuestra seguridad y prosperidad», prosiguió el mandatario.

Obama advirtió que la reforma no «sucederá de la noche a la mañana», pero prometió trabajar para lograr una iniciativa bipartidista de ley migratoria en el Congreso «este año». La Casa Blanca admite que aún no cuenta con los votos necesarios para aprobarla.

«Hemos esperado mucho tiempo, hemos sido pacientes por demasiado tiempo. Es tiempo de dejar salir de las sombras a los inmigrantes»
, indicó poco después el legislador demócrata hispano Luis Gutiérrez.

El viernes pasado dos senadores -el demócrata Charles Schumer y el republicano Lindsey Graham- esbozaron los lineamientos de un proyecto de reforma que prevé legalizar a los indocumentados bajo ciertas condiciones, una propuesta que tiene similitudes con la del propio Obama.

Voto de confianza

Cuando fue transmitido el mensaje de Obama, la multitud estalló en aplausos, lo que dejó al descubierto que muchos aún le otorgan un voto de confianza. Pero no todos se mostraron seguros. «Hay que ser realistas; dudo de que sea este año», indicó Marco Lemus, que había viajado a Washington desde Manassas, estado de Virginia. «Nos están usando cada día más», se lamentó Lemus, al señalar que los hispanos aparecen en los discursos políticos cuando se acercan las elecciones.

«Obama, buenas promesas hiciste. Ahora ya subiste. Mientras mi voto tuviste, mucho nos incumpliste», decía una gran pancarta.

Al igual que otros muchos puntos del extenso programa de Obama, la reforma migratoria sufrió retrasos debido al prolongado debate sobre los cambios en el sistema sanitario.

Son muchos los analistas que vaticinan que, tras la dura batalla en el campo de la salud, Obama no se meterá de inmediato en otra reforma tan controvertida como la migratoria, y mucho menos en un año como éste, en el que en noviembre se celebran elecciones legislativas. Con todo, su recuperada fortaleza política podría motivar una acción oficial más decidida.

Muchos congresistas son conscientes de que la reforma sanitaria ya puso en contra a muchos de sus votantes y no quieren arriesgarse con otro tema que también divide al país.

Sin embargo, los grupos proinmigración no paran de recordarles a los políticos el poder de voto de la comunidad inmigrante del país, donde los hispanos ya constituyen la primera minoría.

«Ya hemos demostrado lo que quiere la sociedad y ahora los partidos van a tener que definirse», dijo a periodistas el vicepresidente del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU), Eliseo Medina.

«Nosotros responderemos en noviembre con nuestros votos y vamos a estar con aquellos que nos apoyen; a los que estén en contra los vamos a mandar a su casa», advirtió.

La importancia del voto de los hispanos quedó reflejada en las elecciones de 2008: un récord de 10 millones de latinos acudió a votar y el 67% de ellos lo hizo por Obama.

Agencias AFP, EFE, Reuters, ANSA y DPA

Dejá tu comentario