1 de julio 2011 - 00:00

Impactó ayer en Chile la mayor protesta desde el retorno de la democracia

Chile no conoció una manifestación de protesta mayor desde el retorno de la democracia. La ebullición en las calles hizo recordar a algunos a las confrontaciones izquierda/derecha de la era de Salvador Allende.
Chile no conoció una manifestación de protesta mayor desde el retorno de la democracia. La ebullición en las calles hizo recordar a algunos a las confrontaciones izquierda/derecha de la era de Salvador Allende.
Santiago - En una demostración que marca el crecimiento exponencial de la protesta en Chile, más de 100.000 personas marcharon ayer por las calles de Santiago para exigir una mejora en la educación pública de Chile. La impactante manifestación crítica fue evaluada como la más importante desde el retorno de la democracia, y acota el margen de acción del presidente Sebastián Piñera, quien no logra capitalizar el crecimiento de la economía.

Los manifestantes se reunieron temprano en la céntrica Plaza Italia y marcharon hacia el Ministerio de Educación y el palacio presidencial de La Moneda, cubriendo decenas de cuadras de la avenida Alameda, en una marcha pacífica que al final derivó en actos de vandalismo.

Los organizadores estimaron la convocatoria en más de 200.000 personas, mientras que los medios locales las cifraron en cerca de 100.000.

«Esto ha sido histórico; desde la vuelta a la democracia (en 1990) no se había visto algo así», comentó Giorgio Jackson, uno de los líderes estudiantiles.

En el proceso de retorno de la democracia, la Concertación de centroizquierda realizó concentraciones muy numerosas, pero la cifra de manifestantes de ayer excedió todo antecedente reciente, al menos en materia de protestas.

«Esperamos que las autoridades estén a la altura del desafío. Hasta ahora no hemos visto alguna medida transformadora de este sistema y, por lo tanto, va a seguir la presión ciudadana», agregó el dirigente.

El presidente Sebastián Piñera, que afronta la manifestación estudiantil con la menor popularidad desde que asumió hace 16 meses (36%), respondió que la educación no se mejora con «paros ni manifestaciones», al tiempo que anunció que entregará una propuesta a la educación superior.

«En los próximos días, cuando haya un clima de mayor serenidad y de mayor reflexión, nuestro Gobierno va a proponerle al país su política de educación superior que incorpora muchas cosas que están proponiendo los estudiantes», señaló el mandatario.

Los choques estallaron cuando manifestantes intentaron saquear varios locales comerciales y ocupar la Embajada de Brasil -frente al Ministerio de Educación-, y fueron repelidos por la Policía, que lanzó agua y gases lacrimógenos y usó caballos para dispersar a los manifestantes. El incidente acabó con un policía herido y al menos 13 detenidos.

La protesta tuvo, no obstante, un marcado ambiente festivo y una gran representatividad. Participaron estudiantes y profesores de colegios y universidades públicas y privadas, que unieron su voz para exigir un mayor aporte fiscal a la educación, que hoy alcanza al 4% del PBI contra el 7% recomendado por Unesco.

Hubo también payasos, zancos y muñecos gigantes con la cara del presidente Piñera y de varios políticos.

Por la marcha circularon asimismo algunas réplicas de cartón de los carros hidrantes con los que la Policía dispersa las protestas masivas y un ataúd gigante con el que se buscó representar la muerte del sistema educacional chileno, cuyo modelo fue implementado durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). El Gobierno militar redujo drásticamente el aporte público a la educación y fomentó la creación de instituciones privadas. «¡Y va a caer, y va a caer... la educación de Pinochet!», gritaron cientos de manifestantes a lo largo de toda la marcha, que intercaló alegres alusiones al ministro de Educación, Joaquín Lavín, un excandidato presidencial conservador que se mencionaba como eventual postulante en 2013.

El ministro acusó que el movimiento estudiantil se ha politizado, por la inclusión de otros gremios, como el de los trabajadores públicos y de la salud. «Siento que yo mismo podría haber ido a las marchas, cuando se hablaba de educación, pero hoy ya estamos en un tema bastante más ideológico», opinó Lavín. «Se empezaron a pedir cosas que están fuera de mi ámbito, renacionalización de riquezas básicas, asamblea constituyente, cambios en las regalías (mineras); siento que el movimiento estudiantil ha sido instrumentalizado», agregó.

Desde la oposición, también fustigada por los estudiantes, parlamentarios socialistas y comunistas exigieron la inmediata salida del ministro Lavín (Unión Demócrata Independiente, UDI). «Tiene paralizado el país y no ha tenido la visión ni la capacidad para instaurar un diálogo con los actores educacionales sobre la reforma estructural que se requiere», indicaron los legisladores.

En el oficialismo también emergieron demandas a favor de un cambio en el gabinete, lideradas por Carlos Larraín, senador y presidente de Renovación Nacional (RN), el partido de Piñera. Chile tiene 3,5 millones de escolares y un millón de estudiantes de educación superior. Los créditos privados con que se financian los estudios superiores tienen altos intereses y hacen que al final de su educación los universitarios arrastren deudas similares a las de una hipoteca.

El conflicto se arrastra ya por más de tres semanas, con más de 200 colegios y una treintena de universidades ocupadas por sus alumnos.

Agencias AFP, DPA, EFE y ANSA, y Ámbito Financiero

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