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Impensada guerra con un aliado
Después de haber disparado a matar contra el director del periódico de la Conferencia Episcopal Italiana hasta el extremo de forzarlo a renunciar, en el punto de mira de Il Griornale se encuentra ahora Fini, presidente de la Cámara de Diputados y, por tanto, tercer cargo institucional del Estado.
Por si fuera poco, el ataque contra Fini se completó con las críticas de Umberto Bossi, líder de la Liga Norte y miembro de la coalición de Gobierno.
Reproche
Pero empecemos por Il Giornale. El diario propiedad del hermano de Silvio Berlusconi -la ley antimonopolio italiana impide que el propio Cavaliere pueda ser titular de periódicos, al ser propietario de cadenas de televisión- arremetía el lunes muy duramente contra Fini. El principal reproche que le hacía era haber «renegado de su pasado» -Fini fue durante años un nostálgico del fascismo- y mantener posiciones ideológicas muy disonantes respecto de sus compañeros de filas en asuntos como la inmigración, el testamento vital o la homosexualidad, algunos de los principales caballos de batalla del Gobierno de centroderecha que lidera Il Cavaliere.
El artículo en cuestión, escrito con tinta envenenada, concluía haciendo un llamamiento al cofundador, junto a Silvio Berlusconi, de Pueblo de la Libertad, para que vuelva «a la derecha, para que interprete un papel más creíble: así no correrá el riesgo de ser tan ridículo como lo ha sido con frecuencia en los últimos tiempos».
Il Giornale no perdona a Fini que, entre otras cosas, se atreviera a calificar de «acto de linchamiento» la campaña de acoso y derribo emprendida por ese diario contra el director de Avvenire (el periódico de los obispos italianos) por haber puesto en tela de juicio la moralidad de la vida privada de Berlusconi.
Pero también le echa en cara otras muchas cosas, como que haya osado denunciar públicamente el fuerte sesgo «clerical» del proyecto de ley de testamento vital, que en los próximos días el Gobierno presentará en el Parlamento, y cuyo objetivo es impedir que se repita un caso como el de Eluana Englaro, al prohibir que a una persona clínicamente muerta le pueda ser retirada la alimentación o hidratación artificiales. O que abogue por el reconocimiento de ciertos derechos para las parejas de hecho. Y qué decir de que Fini defienda que los inmigrantes puedan votar en las elecciones municipales.
Calificativo
Ese último aspecto hizo montar en cólera también a la Liga Norte, que hizo de la lucha contra la inmigración uno de sus principales pilares políticos. Hasta el punto de que Umberto Bossi no dudaba en calificar a Fini de «loco». «Diciendo eso, perderá muchos consensos», le advertía.
Ante la avalancha y magnitud de los ataques, la prensa italiana asegura que el propio Fini habría admitido ante sus más allegados que, efectivamente, entre él y Berlusconi existen en estos momentos importantes desavenencias políticas.
Hasta el momento, Il Cavaliere se había limitado a hacer alguna que otra broma respecto de su aliado político, tratándolo con guante blanco. Parece que ahora decidió quitárselo.


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