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Impiadosa ofensiva del régimen sirio para blindarse en Damasco
«Ejército Libre, nuestros corazones están en sus trincheras», dice el cartel sostenido por un opositor sirio en Idlib (izquierda). Los atentados de la disidencia, «terroristas» según el régimen de Bashar al Asad, se hicieron sentir en las afueras de Damasco (derecha).
Las tropas buscan restaurar el control en los suburbios nororientales de la capital, que conforman un bastión de la resistencia armada al régimen, que incluye a desertores de las Fuerzas Armadas y grupos civiles. Según testigos, los combates se producen cada vez más cerca de la capital del país.
Ayer al amanecer comenzaron los disparos con artillería pesada en los suburbios nororientales de Damasco: Hamuriye, Zamalka, Saqba, Kafr Batna y Arbin, todos a pocos kilómetros del centro histórico de la capital y a unos 10 km del palacio presidencial.
Un escenario bélico análogo se registraba en la zona montañosa de Qalamun, al norte de Damasco, en particular en la ciudad de Rankus; así como en la región central de Homs y en la noroccidental de Idlib, todas áreas parcialmente fuera del control de Damasco.
Las protestas se extienden ahora en todas las regiones de Siria e incluyen, por primera vez, actos de desobediencia civil para acelerar la caída del Gobierno de Al Asad, dijo ayer un miembro del Consejo Nacional de Transición sirio, Mahmud Osman.
Osman estimó que el Gobierno de Al Asad caerá dentro de cinco meses y explicó que acaba de comenzar una campaña de desobediencia civil por parte de personas que dejaron de pagar las cuentas de electricidad y agua, no trabajan o aminoraron su ritmo laboral.
Dado el cerco informativo impuesto por el régimen, ha sido imposible confirmar estas informaciones, así como el número de víctimas que reporta la disidencia.
La oposición estimó una cifra de 6.600 muertos desde el comienzo de la revuelta a mediados de marzo, que modifica una estimación de la ONU, que hablaba a principios de enero de 5.400 víctimas fatales.
Entre el domingo y ayer murieron unas 120 personas en diversos puntos del país, según el conteo actualizado y detallado de los activistas opositores, los que se suman a unos 170 entre el viernes y el domingo. Los muertos de ayer incluyen a una mujer y a ocho menores, según se reportó.
Activistas opositores también refirieron que más de treinta tanques fueron desplegados en la periferia de Alepo, la segunda ciudad del país.
Parientes
Según la agencia rusa Ria Novosti, entretanto, un convoy con algunos parientes del presidente Al Asad intentó dejar Siria el domingo, pero los opositores se lo impidieron, desencadenando un enfrentamiento armado cerca del aeropuerto, un hecho sin precedentes desde el inicio de la revuelta.
En ese sentido, el régimen intentó blindar esa estación aeroportuaria y el «número 2» del Ejército Libre Sirio (ELS), Malik Kurdi, explicó desde Turquía que, dado que sus hombres están equipados sólo con armas livianas, ayer tuvieron que hacer una retirada táctica en la zona.
«Un convoy del Gobierno intentó entrar en el aeropuerto, pero los combatientes del Ejército Libre Sirio lo impidieron», dijo un comandante que pidió mantener su nombre en reserva.
Por su parte, la agencia oficial siria Sana informó que un grupo de «terroristas» saboteó un oleoducto cerca de la frontera con Líbano.
Según Sana, el ataque se cometió cerca de Tal Kalaj, una ciudad ubicada en la región de Homs. Ayer se realizaron los funerales de 22 soldados y agentes muertos el domingo en distintas regiones del país por lo que el Gobierno llama «bandas criminales», añadió Sana.
Damasco se mostró de acuerdo con participar en diálogos en Rusia sobre el conflicto interno, y Moscú espera que en los próximos días también la oposición lo acepte, dijo ayer la cancillería de ese país. Pero Abdel Baset Seda, miembro del opositor Consejo Nacional de Transición (CNT), afirmó que el organismo «no recibió invitación por parte de Moscú» para los coloquios.
Agregó al respecto que, incluso si llegara una invitación en ese sentido» la oposición no está interesada en hablar con el presidente Bashar Al Asad» porque «sería sólo un modo de influenciar al Consejo de Seguridad de la ONU» para evitar la imposición de sanciones más duras (ver aparte). En ese sentido, los disidentes dicen que negociarían con el régimen si Al Asad renuncia al poder.
Agencias ANSA, EFE, AFP y Reuters, y Ámbito Financiero


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