10 de septiembre 2013 - 00:22

"Impuesto es distinto a confiscación de la renta"

• Entrevista al economista Xavier Sala I MartÍn. “Aunque no se crea en leyes de oferta y demanda, existen”, agregó

Fanático (y exdirigente ) del Club Barcelona, el economista  Xavier Sala i Martín cree que “la economía argentina está cada vez peor”.
Fanático (y exdirigente ) del Club Barcelona, el economista Xavier Sala i Martín cree que “la economía argentina está cada vez peor”.
El economista de la Universidad de Columbia, Xavier Sala i Martín, dijo que si bien "los mercados parecen temer por las consecuencias de la situación en Siria", no piensa "que un eventual conflicto encarezca el precio del crudo y, por lo tanto, tenga demasiadas consecuencias sobre la economía mundial". Este catalán, que fue asesor del FMI y el Banco Mundial además de dirigente del Club Barcelona, analizó la economía argentina, en diálogo con este diario. Opinó que "está cada vez peor, en parte consecuencia de políticos que pensaron que las leyes económicas no iban con ellos, simplemente porque ellos no creían en esas leyes. Pero aunque uno no crea en la ley de la gravedad, está enganchado al suelo", bromeó.

Periodista: Mario Draghi dijo que podrían volver a bajar las tasas ante la débil recuperación europea. ¿Sería correcto hacerlo?

Xavier Sala i Martín
: El Banco Central Europeo ha revisado al alza las previsiones de la eurozona el mismo día que Draghi pronunciaba esas palabras; y que los riesgos de adversidades (downside risks), incluyendo la inestabilidad geopolítica que genera la incertidumbre siria, siguen ahí. Ante ese panorama ha anunciado que la política monetaria en la eurozona será acomodaticia tanto tiempo como sea necesario. Los bajos tipos de interés pueden tener consecuencias negativas en el sentido que pueden dar lugar a burbujas financieras especulativas. Pero ahora mismo, parece que el riesgo de burbujas es menor que el riesgo de hacer recaer la economía en una recesión por apresurarse a subir los tipos de interés demasiado pronto. La recaída de Japón en los 90 por una suba de tipos prematura debe estar en la mente de los dirigentes del BCE.

P.: ¿El freno en la recuperación de los países emergentes complica más a Europa?

X.S.M.: La parada repentina de los emergentes sufrida en los últimos meses es una mala noticia para todo el mundo. Para los propios países que pueden estar asistiendo al fin del "superboom" de los últimos años, y es una mala noticia para los países desarrollados que han visto que el motor emergente ha substituido a los motores norteamericano y europeo durante la gran recesión. Esto se puede sustentar durante un período corto de tiempo. A la larga, el mundo emergente no puede crecer si el mundo desarrollado no demanda sus productos.

P.: ¿A qué adjudica este "fin de fiesta del mundo emergente"?

X.S.M.:
Se debe a diferentes factores: un sobrecalentamiento que generó inflación y ha obligado a mantener políticas monetarias más restrictivas que hace un par de años, el fin del ciclo de precios de materias primas elevados, la excesiva estatalización de las economías (esto funciona para despegar, pero no para mantener el crecimiento económico) y, finalmente, la salida de capitales precipitada por el fin de la facilitación cuantitativa de Estados Unidos ha hundido las Bolsas y puesto presión sobre las monedas de los países emergentes.

P.: ¿La Argentina entra en este contexto?

X.S.M.:
La Argentina sufre y sufrirá en todas y cada una de esas dimensiones.

P.: ¿Cuál será el impacto en el mercado por el conflicto con Siria, dependiendo de cómo se desarrolle?

X.S.M.:
Los mercados parece que temen por las consecuencias del conflicto sobre el precio del petróleo, que subió hasta 117 dólares cuando la invasión parecía inminente y se desplomó el día que el Parlamento británico votó contra la intervención. Yo no pienso que un eventual conflicto encarezca el precio del crudo y, por lo tanto, tenga demasiadas consecuencias sobre la economía mundial. Primero porque Siria no produce mucho petróleo (y el que produce sirve para consumo interno y no para la exportación). Segundo, porque los dos últimos conflictos bélicos en la zona han demostrado que cuando comienza la batalla los precios no sólo no suben sino que bajan: el crudo cayó un 15% cuando EE.UU. invadió Irak hace una década y volvió a caer un 10% cuando empezaron las operaciones aéreas en Libia, que acabaron derrocando a Muamar Gadafi. Por lo tanto, es posible que el conflicto de Siria acabe no teniendo mucha importancia en la economía global.

P.: En la Argentina se gravarán las rentas financieras. ¿Qué opina de este tipo de impuestos?

X.S.M.: Se gravan en casi todos los países desarrollados por lo que un impuesto sobre los rendimientos financieros (intereses, beneficios, plusvalías, etc.) no es, de por sí, malo. Como pasa con todos los impuestos, sin embargo, el debate está en los tipos impositivos (las tasas) que van a gravar estas rentas. Una cosa son los impuestos y otra muy distinta es la confiscación de rentas financieras. Un país que castiga a la gente cuyo único delito es que ha ahorrado e invertido su dinero es un país que, a la larga, no puede conseguir niveles de prosperidad satisfactorios para sus ciudadanos.

P.: ¿Cómo cree que evolucionará el juicio entre la Argentina y los fondos buitre?

X.S.M.:
La verdad es que no sé exactamente lo que va a decir la Corte Suprema de los Estados Unidos. Es una interesante partida de póquer que no sé cómo acabará, pero que pone de relieve las dificultades de ser financieramente irresponsable y pedir prestado para acabar no pagando lo que uno debe.

P.: ¿Qué opinión le merece la política económica argentina?

X.S.M.:
Da la impresión de que la situación económica argentina está cada vez peor y que en gran parte eso es consecuencia de unas políticas económicas irresponsables implementadas por unos políticos que pensaron que las leyes económicas no iban con ellos, simplemente porque ellos no creían en esas leyes. Aunque uno no crea en la ley de la gravedad, uno está enganchado al suelo. Y aunque uno no crea en las leyes de la oferta y la demanda, esas leyes existen porque los empresarios, los trabajadores y los consumidores reaccionan ante los incentivos que les da el Gobierno cada vez que aprueba una ley, sube un impuesto, impone una regulación o prohíbe alguna actividad. Esconder la cabeza bajo el ala de teorías económicas populistas no contribuye a mejorar la situación de un país. De hecho, uno puede acabar destruyéndolo.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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