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Impulsan el riego en la Argentina
En el país sólo se está regando entre un 3% y un 4% de la superficie que demanda agua para ser productiva o alcanzar los rindes potenciales.
Esta situación generó la reciente visita de Chris Roth y Jim Grewe, directivos de Reinke, una de las principales fábricas mundiales de equipos de riego para grandes extensiones, quienes vinieron desde Nebraska, Estados Unidos, para agrandar sus distribuidores locales y buscar nuevas líneas de crédito para financiar a los agricultores. A ellos se sumó Johann Torre, gerente de la compañía para Latinoamérica, y Daniel Peralta, gerente para la Argentina.
Lo cierto es que las ventas de equipos de riego vienen creciendo en nuestro país, a razón del 10% anual. Si bien no alcanzan los valores máximos de 1996, cuando se vendieron 500 equipos de riego en el año (por entonces, la soja llegó a cotizar a u$s 500 la tonelada), algunas estimaciones indican que las ventas actuales podrían duplicarse en el corto plazo si los agricultores tienen acceso a crédito.
La expectativa de Reinke es captar el 30% del mercado argentino de riego, de aquí a 8 años. Para esto, está realizando un cambio de estrategia, con foco en la apertura de nuevos distribuidores directos: de los cinco puntos de posicionamiento actuales (en Mendoza, Neuquén, La Pampa y en la provincia de Buenos Aires), la intención es llegar a las 15 en el corto plazo.
«En los últimos años se produjo un cambio del criterio respecto del uso del riego. Hoy es una herramienta más habitual en el campo, tanto como una cosechadora. Con el equipo de riego se logra que el agua caiga donde y cuando se necesita, por eso también se están comercializando en la pampa húmeda, en localidades como Venado Tuerto, donde la oferta hídrica es alta. En definitiva, se apunta a que los cultivos logren su máximo potencial de rendimiento», aseguró Torre.
¿Cuál es la escala mínima de una explotación para que sea rentable adquirir un equipo? «Años atrás, tenía que tener 300 hectáreas como mínimo. Hoy, un agricultor eficiente puede acceder a esta tecnología con 150 hectáreas», dijo Peralta.
«La inversión se determina en relación con los precios de los commodities y al manejo empresarial. Un equipo transportable, que puede regar en varias posiciones y se utiliza en la Zona Núcleo, demanda una inversión de u$s 1.300 por hectárea. Un equipo fijo, que se utiliza en zonas semiáridas, como San Luis, supera los u$s 2.000 por hectárea», apuntó Martín Palmieri, gerente técnico de la firma en el país.
Según el empresario, con las tasas actuales que brindan los créditos bancarios y con un buen manejo, la inversión se recupera en tres o cuatro años. Esta afirmación tiene en cuenta la compara del equipo de riego, así como las obras de infraestructura que hay que realizar en muchas regiones para poner en marcha el sistema, y que en algunos casos representa hasta el 50% de la inversión.
A futuro, se espera la llegada de nuevas tecnologías en equipo de riego para la Argentina, muchas de ellas relacionadas con la agricultura de precisión. Los equipos de punta pueden trabajar con telemetría satelital o por radio y mediante un tablero táctil (touch screen) que utiliza el sistema operativo Windows, similar al iPod. El manejo del agua con agricultura de precisión va a permitir ahorrar este recurso y, al mismo tiempo, aumentar la producción de alimentos.


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