Pujol, su esposa, Marta Ferrusola, y sus hijos, Marta, Mireia y Pere, deben comparecer como imputados el 27 de enero luego de que la jueza Beatriz Balfagón Santolaria considerara que existen indicios de ese delito y calificó de "sospechoso" que sus fondos provengan de una herencia de más de treinta años sin documentar.
La imputación del histórico dirigente, de 84 años, se produjo poco después de que la magistrada recibiera información de la Agencia Tributaria respecto de las declaraciones de renta y patrimoniales de su familia, que revelan incrementos no declarados.
Balfagón Santolaria investiga la fortuna oculta del exdirigente nacionalista catalán después que el 25 de julio éste emitiera un comunicado en el que afirmaba que había regularizado un dinero que tenía en cuentas en el extranjero, que no cifró, y pidió perdón por su "error", con el añadido de que en 34 años no había visto la ocasión adecuada para legalizar esos fondos, que luego se supo que estaban en Andorra.
La jueza también decidió expedir una comisión rogatoria a Liechtenstein para tener información sobre la investigación por blanqueo de capitales que un juez de ese país tiene abierta contra Pujol y averiguar si la familia dispone de cuentas allí.
La confesión de Pujol, fundador de la federación Convergencia i Unió (CiU), la fuerza política que dejó en manos del actual presidente catalán, Artur Mas, llegó en plena escalada del conflicto separatista de Cataluña y en un momento en el que dos de sus hijos estaban siendo investigados por corrupción.
A principios de este año, el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz comenzó a investigar las operaciones y movimientos bancarios del hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, ante un posible delito de blanqueo y evasión.
Por su parte, Oriol Pujol, quien había sido señalado como el sucesor natural de Mas en la presidencia de su partido, se vio obligado a dar un paso al costado en su carrera al verse implicado en un caso de tráfico de influencias.
| Agencias AFP y EFE |


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