3 de junio 2011 - 00:00

Incertidumbre por el trigo

Incertidumbre por el trigo
El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona Sudeste de Buenos Aires sobre la base de los precios estimados a cosecha 2012. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio, y bajo la forma de porcentaje o arrendamiento en campos de terceros.

Aún se están cosechando los últimos lotes de maíz y soja de segunda en la zona, y ya se está iniciando la siembra de cereales de invierno con los primeros lotes de cebada.

Para las proyecciones del cuadro adjunto se estimaron precios de arriendo para campos de productividad media de 10,5 qq/ha de soja para siembra de granos gruesos, que equivalen a 326 u$s/ha, y 12 qq/ha de trigo para la siembra de este cereal, que equivalen a 218 u$s/ha.

El maíz presenta las mejores proyecciones seguido por el girasol en el rango de rindes altos, y luego por la soja. Sólo el maíz no tiene quebranto en los rindes bajos del rango. Para estos precios y costos, los rindes de indiferencia que cubren los costos totales son de 25,3 qq/ha en soja, de 41,4 qq/ha en trigo, 20,2 qq/ha en girasol, y 56 qq/ha en maíz.

Las proyecciones para siembras en campo propio muestran al trigo con el resultado neto más bajo en comparación con los demás cultivos. El trigo es el cultivo mejor adaptado para el suelo y clima de esta zona. Pero las políticas de intervención actuales complican seriamente su comercialización. Muchos productores no han podido vender trigo desde la cosecha, por falta de demanda y de precio. Ni siquiera se pueden pagar insumos en canje con este cereal, porque no lo aceptan. Esto trae aparejados serios problemas financieros.

Los productores están achicando el área de siembra de trigo y aumentan el área de cebada por esta causa. También se tiende a sembrar más colza, a pesar de que presenta rindes erráticos ante la falta de ajustes que aún deben hacerse con las variedades y con las técnicas de manejo del cultivo.

Las consecuencias prácticas de políticas equivocadas ya son muy notorias por el daño que provocan a los productores, y resulta inexplicable que no se hayan tomado aún medidas al respecto. Estas políticas perjudican asimismo el saldo de la balanza comercial. Sólo liberando la exportación se transparentará el mercado, se reactivará toda la cadena comercial y aumentará la intención de siembra y la producción. La época de siembra recién se inicia en esta zona triguera por excelencia, y aún quedan algunas semanas de tiempo para tomar medidas correctas.

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