7 de febrero 2012 - 00:00

Inédita tensión en Bahía: el Ejército cerca a los policías

Un soldado brasileño monta guardia en una calle de Salvador, capital del estado de Bahía. El envío de unos 3.000 militares no impide del todo actos de vandalismo y homicidios.
Un soldado brasileño monta guardia en una calle de Salvador, capital del estado de Bahía. El envío de unos 3.000 militares no impide del todo actos de vandalismo y homicidios.
Salvador - En una escalada de tensión inédita, alrededor de 600 efectivos del Ejército brasileño rodearon ayer el edificio de la Asamblea Legislativa de Bahía, ocupada por agentes de la Policía Militarizada que desde hace seis días mantienen una huelga que disparó la criminali-

dad y dejó un saldo, hasta anoche, de 93 muertos.


Previo a cercar el edificio, los militares tuvieron algunos enfrentamientos con familiares de los huelguistas. En medio de empujones, algunos militares llegaron a disparar a los parientes con balas de goma a fin de dispersarlos, lo cual lograron parcialmente, ya que los manifestantes no abandonaron las inmediaciones de la Asamblea, situada en una céntrica zona de Salvador, capital de Bahía (nordeste).

Seis personas fueron heridas levemente, entre ellas un camarógrafo de la red Bandeirantes, que sufrió un sangrado nasal, producto de una bomba que estalló a dos metros de él, y un fotógrafo de la Secretaría de Comunicación del Gobierno estadual, que recibió una bala de goma en un brazo.

Con el pánico desatado, las autoridades informaron ayer que, en los seis días de huelga policial, ya se habían registrado 93 homicidios en la capital, que contrastaron con los 172 ocurridos durante todo el mes de febrero de 2011 para subrayar el impacto que la huelga tiene en la inseguridad ciudadana. Asimismo, según ese balance, en los últimos seis días fueron robados 235 vehículos, contra 346 en todo febrero del año pasado.

Vandalismo

Durante la mañana de ayer ocurrieron también diversos hechos de vandalismo, de los que el Gobierno regional acusó a grupos vinculados a los policías en huelga. En uno de esos hechos, desconocidos detuvieron un colectivo escolar que circulaba sin niños, ya que la mayoría de las escuelas suspendieron las clases y, sin dar ninguna explicación, lo prendieron fuego después de desalojar a su conductor.

Ese incremento de la inseguridad en Salvador, que se replica en otras grandes ciudades de Bahía, ha ocurrido pese al envío a ese estado de unos 3.000 soldados del Ejército, que se ocupan desde el pasado viernes de patrullar calles y avenidas.

Los policías reclaman un alza salarial en torno al 30% y otras mejoras laborales, pero el Gobierno regional de Bahía sólo ofrece un 6,5% de aumento.

Otro punto en discusión ahora es una amplia amnistía exigida por los policías para aquellos que respaldaron la huelga, lo cual supondría dejar sin efecto las órdenes de captura que un tribunal dictó contra doce de los cabecillas de la protesta.

De esos doce agentes, hasta ahora sólo fue detenido uno y, según informó ayer en un comunicado el comité que dirige la huelga, los otros diez están «protegidos» en ciudades del interior del estado.

El único de los líderes de la protesta que se mantiene dentro de la sede legislativa regional es el exagente Marco Prisco, quien preside el sindicato de policías pese a que fue expulsado hace diez años de ese cuerpo, justamente por haber encabezado otra huelga. «Sólo abandonaremos el edificio cuando el Gobierno acepte todas las reivindicaciones presentadas», advirtió.

«Esto es una práctica dictatorial, están esos militares cercándonos con material de guerra, helicópteros, francotiradores», dijo Prisco. «Yo creo que esto acabará en negociación. (Las autoridades) quieren mi cabeza, pero no entiendo por qué, si es un Gobierno sindicalista no entiendo esta rabia contra mí», afirmó.

El propio gobernador, Jacques Wagner, quien vinculó a los huelguistas con muchos de los desmanes ocurridos en Salvador desde el pasado martes, reiteró que se opone a un perdón general, ya que sostiene que «una cosa es una huelga y otra es el vandalismo, que no se puede tolerar ni perdonar».

El impacto económico que muchos temen que provoque la huelga a sólo dos semanas del concurrido carnaval de Salvador empezó a tomar cuerpo ayer, cuando la cantante Claudia Leitte anunció su decisión de suspender su agenda de presentaciones por tiempo indeterminado.

La famosa intérprete, que vive en Salvador, alegó que «frente al cuadro de inseguridad que vive nuestra ciudad debido a la huelga de la Policía», ha decidido reprogramar sus

presentaciones «hasta que la paz sea restablecida».

Leitte es una de las principales atracciones del carnaval de Salvador, uno de los más atractivos de Brasil junto con el de Río de Janeiro y que cada año atrae hacia esa ciudad a decenas de miles de turistas.

En ese marco, el portal web del Gobierno de Bahía recibió un ataque virtual y salió del aire por algunas horas. El ataque lo firmó el grupo Anonymous en Twitter, en solidaridad con la huelga de policías.

Agencias EFE, AFP, Reuter, ANSA y DPA

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