8 de agosto 2011 - 00:00

Inédito: la Gendarmería derriba avioneta narco

Se trataba de un avión paraguayo que transportaba un cargamento de drogas. Ambas máquinas colisionaron en el aire, pero no hubo heridos.
Se trataba de un avión paraguayo que transportaba un cargamento de drogas. Ambas máquinas colisionaron en el aire, pero no hubo heridos.
El sábado por la mañana un helicóptero de Gendarmería interceptó una avioneta furtiva de matrícula paraguaya. En circunstancias aún no del todo claras, ambas máquinas colisionaron en el aire y se precipitaron a tierra; no hubo heridos en la tripulación de las fuerzas legales y el piloto de la avioneta se dio a la fuga y no pudo ser apresado. La investigación constató que el avión paraguayo, un Cessna 210 matrícula ZP-TIH, transportaba un cargamento de drogas y se estima que su destino era algún paraje despoblado en la frontera entre Santiago del Estero y el Chaco. El suceso constituye el primer derribo (involuntario) de una aeronave que rehusó identificarse y saca a la luz la necesidad de legislación específica: la ley de derribo, norma que el Gobierno nacional nunca trató a pesar de que el primer proyecto fue originado en 2004 por el entonces senador y actual gobernador del Chaco, Jorge Capitanich.

Los primeros datos del percance los dio a conocer el portal Aviación Argentina.net que se especializa en información aeronáutica. Desde que ocurrió el hecho -sábado a las 11- no hubo información oficial ni del Ministerio de Seguridad, ni de la cartera de Defensa. La ministra Nilda Garré, tal como era su costumbre cuando estaba al frente de los militares, ordenó un estricto silencio a los gendarmes, medida que también alcanzó a los subordinados de Arturo Puricelli, incluido el propio ministro. Cristina de Kirchner puso en vigencia a fines de julio, en Santiago del Estero, el plan Escudo del Norte; es un operativo de seguridad fronteriza en provincias norteñas que se complementa con el control del espacio aéreo mediante el despliegue de un radar experimental de la Fuerza Aérea y tres aviones Pucará; el esquema militar se bautizó con el nombre Fortín II y está comandado por el brigadier Mario Roca. Este armado pretendía reforzar la línea de frontera con efectivos de las fuerzas armadas para paliar la ausencia de gendarmes que fueron removidos de esa zona hacia barrios del sur porteño y del conurbano bonaerense.

Todo comenzó cuando el helicóptero AS350B3 Ecureuil, matrícula GN-928 de los gendarmes, avistó a la aeronave ilegal y le ordenó por radio el aterrizaje inmediato. El aparato volaba a baja altura entre las localidades de Campo Gallo y Los Pirpintos, a más de 300 kilómetros de la capital de Santiago. El furtivo no acató la directiva y al parecer hubo disparos cruzados de armas de puño y fusiles entre ambas aeronaves y, en una aproximación de embestida, el Cessna paraguayo rozó el rotor de cola del helicóptero. Resultado: ambas aeronaves cayeron a tierra.

Poco claro

No está claro cómo se detectó el vuelo del Cessna ZP-TIH, pues las fuentes militares dijeron que el episodio ocurrió fuera del alcance del RAME, acrónimo de Radar de Alcance Medio Experimental, instalado en proximidades de la aeroestación civil santiagueña. Las detecciones de aviones sospechosos, luego de un análisis en el centro de filtrado establecido en Santiago, se comunican al Centro de Vigilancia y Control del Espacio Aéreo que la Fuerza Aérea opera en Merlo, provincia de Buenos Aires. Allí se toma la decisión de ordenar el decolaje de los Pucará e interceptar a los aviones considerados furtivos, cosa que en este caso no ocurrió. Dos Pucará que estaban en vuelo -en uno iba el brigadier Roca, responsable del operativo Fortín II- se aproximaron al lugar de la colisión cuando ya habían finalizado las maniobras de disuasión que ejecutó la nave de la Gendarmería.

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