Luiz Inácio Lula da Silva volvió a invitar ayer al iraní Mahmud Ahmadineyad a Brasil, y reivindicó «el derecho» de la República Islámica a «desarrollar la energía nuclear», un programa que mantiene en vilo al mundo. Ello, en el mismo día en que Cristina de Kirchner lanzó una dura crítica al régimen que preside el negacionista Ahmadineyad. Cuando éste habló, al cierre de la Asamblea, las delegaciones de la Argentina, Estados Unidos, Francia, Alemania, Israel, Italia y Canadá abandonaron el recinto.
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