La pobreza descendió al 36,5% de las personas en el primer trimestre de 2022, pero la indigencia subió al 8,8%. Tras ese dato, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró que el aumento de la indigencia es producto del “fuerte aumento en los precios de los alimentos” y advirtió por los márgenes de ganancia de los empresarios. Al respecto, Gabriel Rubinstein, el viceministro de Economía, puso el foco en el mismo problema y dio detalles de la política que considera necesaria para bajar la inflación.
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Inflación: Economía plantea que se necesita una “caída razonable de los márgenes empresariales”
“Ayer, junto a Sergio Massa y equipo presentamos Presupuesto en Congreso. Expliqué luego, las razones por las que el 60% de inflación para 2023 serían realistas. El Impulso Monetario de Origen Fiscal sería compatible con una inflación del 40% anual (3% mensual). Desde el Gobierno actuaremos para mejorar el sistema cambiario, cuyo desorden facilitó suba de márgenes brutos empresariales exageradamente, y sobre los factores de inercia”, expresó ayer Rubinstein en su cuenta de Twitter.
En esa línea, el economista argumentó que, atacando los factores de la “inercia inflacionaria” y “procurando una razonable caída de márgenes empresariales”, se podrá lograr que “la inflación real se acerque a la ‘teórica’ (impulso monetario de origen fiscal)”. Y agregó: “Si el Congreso mejorase el Presupuesto, eliminando el déficit fiscal primario, nos brindaría una gran herramienta para podamos volver a obtener una inflación normal, del orden 10% anual, en menos tiempo de lo que casi todos creen”.
Unificación cambiaria
Con todo, el funcionario consideró que hasta que no se logre “la unificación cambiaria, habrá cierto desorden y márgenes empresariales más altos que los normales”. Al respecto, aclaró: “Unificar el mercado de cambios, sin robusto superávit fiscal primario, y casi sin reservas, luce demasiado riesgoso. El norte (¿3 años?) debería ser ese”, dando una señal de cuándo vislumbra que podría cerrarse la brecha. Además, sostuvo que la “culpa del desorden cambiario no la tienen las empresas, aunque haya abusos normativos y corrupción” y planteó que la responsabilidad de que eso mejore es del Gobierno.
Sergio Massa explicó el miércoles en el Congreso las variables macroeconómicas proyectadas para 2023 por el Gobierno, entre las que se destacan un crecimiento del 2% del PBI, un déficit primario del 1,9% y una inflación promedio del 60%. Sobre este último punto, hizo mención al rol de las empresas: “La Argentina tiene algunos de los sectores de la economía muy concentrados, que terminan impactando en las cadenas de valor de una manera casi dramática en términos de inflación”.
Un rato más tarde, Rubinstein hizo referencia a las ganancias empresarias: “Ahora es difícil decir que está todo atrasado al mismo tiempo pero hay algo que sí está adelantado que son los márgenes brutos empresariales. Hay que buscar la manera de ser más eficientes y que los márgenes empresariales vuelvan a la normalidad”. Estas afirmaciones por parte del equipo económico surgen de un análisis que se llevó a cabo respecto a la rentabilidad de ciertos sectores empresarios. De acuerdo, a esos trabajos la mayoría de las compañías han mejorado y aumentado sus rentabilidades en los últimos años, excluido el año de la pandemia.

