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"Inflación reprimida sube el riesgo de estanflación"
El economista, hoy consultor de LatinSource en Washigton, agregó que la situación argentina el año próximo será complicada, aunque «no es nada comparado con lo que le espera en 2010 y 2011».
Periodista: ¿Cómo cree que el Gobierno de Estados Unidos está manejando la crisis?
Joaquín Cottani: Habiendo fallado en la prevención, está manejando muy proactivamente. Pero los resultados son difíciles de predecir ya que, en muchos casos, la economía está recorriendo caminos pocas veces transitados en el pasado.
P.: ¿La última decisión de la Fed sobre el recorte de tasas y flotación es correcta?
J.C.: Sí, como señal de que a esta altura, la tasa de fondos federales ha dejado de ser relevante ya que la política monetaria ha pasado en los hechos a ser de control cuantitativo de la base monetaria (quantitative easing). Esto significa que la Fed está comprometida a aumentar la oferta de dinero y crédito todo lo que sea necesario para evitar que haya deflación.
P.: ¿Ése es el objetivo último?
J.C.: Que baje la tasa de interés real -relevante para el consumo y la inversión-, que es la que paga el sector privado. Esta tasa es, en promedio, aún muy alta porque -como consecuencia de la crisis hipotecaria, que ahora se ha extendido al resto del sistema financiero- los márgenes financieros que compensan el riesgo crediticio son muy altos. Por esa razón, la Fed ha decidido no solamente dar crédito a los bancos para que éstos a su vez presten, sino, previendo que esto último no va a ocurrir en lo inmediato, prestar directamente a los usuarios finales del crédito e incluso comprar instrumentos financieros tales como cédulas hipotecarias, pagarés comerciales y bonos corporativos, para aumentar la liquidez de las empresas y bajar la tasa de interés de las hipotecas. La consecuencia de estas acciones debería ser evitar que el circuito financiero colapse y la recesión se profundice.
P.: ¿Qué queda por venir de la crisis en Estados Unidos?
J.C.: Una recesión más larga que la que hemos visto en las últimas décadas. Sin embargo, es posible que, mediante la combinación de políticas monetarias y fiscales expansivas y herramientas poco ortodoxas, como la intervención directa del Estado para prevenir quiebras sistémicas de entidades financieras y empresas industriales grandes, la recesión no se profundice demasiado. Los riesgos son que los aumentos de la masa monetaria y de la deuda pública que financian estas políticas degeneren en inflación y fuerte desvalorización del dólar en el futuro y que la intervención gubernamental termine evitando que se produzca el ajuste de la economía mundial vía la reducción del déficit en cuenta corriente de los EE.UU.
P.: ¿En otros países hay problemas diferentes que deban ser tratados con otras herramientas?
J.C.: Más que problemas diferentes, lo que hay es menos capacidad, sobre todo en los países emergentes, de utilizar instrumentos similares a los que utiliza EE.UU. para salir de la recesión. El impacto ya ha llegado a casi todos los países emergentes, aunque algunos sufrirán más que otros.
P.: ¿La Argentina será uno de los más perjudicados?
J.C.: La falta de crédito externo e interno, oficial y privado, presagia una recesión más profunda que en otros países que tuvieron mejor comportamiento macroeconómico. A diferencia de estos países, que eligieron crecer menos y tener menos inflación a pesar de tener condiciones internacionales igualmente favorables, la Argentina eligió el camino contrario y ahora deberá ajustarse mucho más. A esto hay que agregarle el hecho de que se tiene un problema de inflación reprimida que los otros países no tienen, lo que aumenta el riesgo de estanflación.
P.: ¿Las medidas que se tomaron fueron en el sentido adecuado?
J.C.: En el mejor de los casos, son ineficaces o neutras, como en el caso del blanqueo de capitales y la moratoria impositiva. La contrarreforma previsional es un paliativo fiscal de corto plazo con consecuencias muy negativas para el mediano y el largo plazo. El programa de inversión pública es poco implementable debido a la falta de financiamiento. Y en cuanto al programa de créditos al consumo y las pymes, es como tratar de usar una regadera para controlar la sequía. La única medida positiva que me viene a la cabeza es haber desistido de pagarle al Club de París una deuda refinanciable usando reservas escasas.
P.: En este contexto de crisis, ¿la normalización de la deuda argentina quedará para más adelante?
J.C.: Totalmente.
P.: Entonces, ¿cómo cree que enfrentará el país las necesidades de financiamiento para el año próximo?
J.C.: Seguramente, con recursos del Banco Nación y del Banco Central y con el traspaso de los flujos de fondos de las AFJP a la ANSES. Si esto no alcanza, el Gobierno recurrirá al refinanciamiento forzoso de los préstamos garantizados.
P.: ¿Qué le espera al país en 2009?
J.C.: Estancamiento o recesión del 1%-2% del PBI, inflación del 12%-15%, posible desdoblamiento del mercado cambiario con maxidevaluación en paralelo, mucho proteccionismo industrial, una fuerte caída del comercio exterior, conflictividad social, laboral y sindical por doquier y mucha inestabilidad política, dado que es esperable una derrota electoral del Gobierno en octubre. Y eso no es nada comparado con lo que le espera a la Argentina en 2010 y 2011.
Entrevista de Florencia Lendoiro


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