La aceleración de la inflación permitió amortiguar la caída del nivel de empleo gracias a la caída de los salarios reales, indicó ayer la consultora IDESA. A través de un informe, la consultora sostuvo que el aumento la suba de los precios “hace caer el salario real y, con ello, los costos laborales, lo que morigera la destrucción de empleos”.
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Por otra parte, IDESA sostuvo que “un efecto análogo se produce a través del crecimiento del empleo informal”. Según el INDEC, en el cuarto trimestre del año pasado, un 40% de la caída en el empleo asalariado registrado fue compensada por un aumento en el empleo asalariado no registrado. “Si no hubiera habido aumento en el empleo asalariado ‘en negro’, la tasa de desocupación habría estado más cerca del 10% que del 9%. “Esto sugiere que el rol que juega la informalidad como vía de adaptación del mercado laboral a la recesión es importante”, sostuvo.
Los aumentos de precios inflan la recaudación y licuan el valor real de las jubilaciones, las prestaciones asistenciales y salarios públicos. Por eso, su aceleración reduce el desequilibrio fiscal pero transitoriamente. IDESA consideró que “la inflación y la informalidad no son la solución, sino parte del problema”. “El ajuste fiscal vía licuación de gasto público, en lugar de con ordenamiento del Estado, es primitivo y costoso, al igual que disimular el desempleo licuando costos laborales y más informalidad, en vez de mejorar regulaciones laborales”, agregó.




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