Londres - Estiman que en Inglaterra más de 60.000 personas podrían morir por el virus de gripe A, mientras que ayer confirmaron la muerte de 29 personas afectadas por el virus, casi el doble que las 16 anunciadas a principios de esta semana.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Veintiséis de estas personas fallecieron en Inglaterra y otras tres en Escocia, mientras que no se registraron muertes en Gales o Irlanda del Norte. La agencia sanitaria oficial estimó, por otra parte, que la semana pasada se registraron 55.000 nuevos casos de gripe porcina en Gran Bretaña, el país europeo más golpeado por la pandemia.
Los más afectados son los menores de 14 años, y las autoridades han anunciado que si se cumplieran los peores presagios hasta la mitad de los niños británicos podría desarrollar el virus en la primera ola de la pandemia.
Sin embargo, la agencia sanitaria precisó que la mayoría de los casos continúan siendo «leves». Hasta ahora, las autoridades sólo han confirmado una muerte debida exclusivamente al virus H1N1, y precisado que las otras víctimas sufrían problemas de salud que se agravaron cuando contrajeron el virus, probablemente para tranquilizar a la población.
La ministra escocesa de Sanidad, Nicola Surgeon, anunció, por su parte, la muerte de una turista que tenía «problemas médicos anexos importantes» en un hospital de la ciudad escocesa de Iverness en la noche del miércoles. El lunes último, los servicios de salud británicos habían informado de la muerte de una niña de seis años y de un médico en Inglaterra.
El principal asesor del Gobierno en materia de Sanidad, Liam Donaldson, precisó que un tercio de la población británica, actualmente de unos 60 millones, podría verse afectado por el virus este invierno boreal, y que podría durar cinco años.
Peor hipótesis
Donaldson divulgó ayer nuevas cifras para ayudar a los servicios de salud a luchar contra el virus, pero insistió en que correspondían a la peor de las hipótesis posibles. Según estas cifras, en el peor de los casos podrían morir hasta 65.000 personas, mientras que hasta un 9% de la fuerza laboral podría verse forzada a permanecer en casa debido a la gripe A a fines de agosto, y hasta un 12% en setiembre, lo cual supondría uno de cada ocho trabajadores.
La semana pasada, el ministro de Sanidad, Andy Burnham, había advertido que si la progresión de la epidemia continuaba al ritmo actual, el país podría registrar 100.000 nuevos casos diarios antes de fin de agosto.
Dejá tu comentario