26 de marzo 2009 - 00:49

Inminente desembarco de gendarmes en el conurbano

Buenos Aires - El desembarco de un refuerzo de nuevos gendarmes en el conurbano bonaerense y otros puntos de la provincia -serían cerca de 900- para potenciar la lucha contra la inseguridad se concretará «en los próximos días», según los datos que manejaban anoche en el Gobierno de Daniel Scioli.
A diferencia de la tarea que llevan hasta ahora en ese distrito los efectivos de esa fuerza federal -sólo se desempeñan en puestos fijos, con dispositivos estáticos-, ahora la provincia y Nación consensuaron que patrullarán en operativos de carácter móvil, para incrementar su efectividad de la mano del «factor sorpresa».
«Los operativos dinámicos van a buscar el delito; en los puestos fijos se lo encuentra», graficaron anoche fuentes del ministerio que conduce Carlos Stornelli ante este diario, además de advertir que «los nuevos operativos no arrancaron» y que la presencia de gendarmes ayer en Quilmes responde a las tareas habituales.
Combinación
De esta manera, la Gendarmería trabajará en la provincia con una combinación de «dispositivos móviles y con el refuerzo de posiciones fijas».
En rigor, para definir con exactitud los puntos conflictivos que recibirán el auxilio de gendarmes, primero la Policía Bonaerense acelera una nueva actualización del mapa del delito provincial.
En ese marco, además terminarán de pulirse en las próximas horas los roles -y límites- de cada fuerza. «No estarán subordinadas; trabajarán coordinadamente», aclararon sin embargo.
Los efectivos de Gendarmería transitan las calles del conurbano desde 2003, con epicentro en zonas conflictivas como la villa La Cava (San Isidro) y Fuerte Apache (Tres de Febrero).
En la actualidad, cerca de dos mil gendarmes cumplen tareas de control en puntos fijos en la provincia. De ser necesario, pueden disparar y detener, aunque en ese caso deben remitir a la persona al destacamento policial más inmediato.
Si bien los gendarmes responden a sus mandos naturales, semanalmente se desarrolla un plan de objetivos en una reunión de un comité interfuerzas que se concreta en la Secretaría de Seguridad Interior, en la Ciudad de Buenos Aires.
Ayer, Scioli confirmó que trabaja con el Gobierno nacional para «reforzar en algunos lugares sensibles» de la provincia la dotación de efectivos de seguridad con cerca de 900 nuevos gendarmes, además de miembros de la Prefectura.
Según el mandatario, «hay voluntad del Gobierno nacional» para desplegar esa asistencia. «Hay una sumatoria de acciones que tiene como objetivo poner más efectivos en las calles, especialmente las del conurbano», dijo, para hacer frente a «una nueva forma de delitos, muy violentos» que requieren «nuevas formas de acción policial y de las fuerzas de seguridad».
Sin embargo, advirtió que «nada, por sí solo, resuelve el problema». «Tampoco es cuestión solamente de las fuerzas de seguridad: es el compromiso de la Justicia, de la educación, el trabajo, el espacio público y la lucha contra la droga», aclaró.
Desde la vereda nacional, por su parte, mostró cautela el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández. «No tenemos definida todavía esa política; estamos trabajando en una política de seguridad que le sirva a la provincia de Buenos Aires», dijo. «No podemos intervenir, pero sí podemos ofrecer alguna colaboración y estamos trabajando en eso», agregó.
Agobiados por el grave flagelo de la inseguridad, en los últimos días se multiplicaron los pedidos del desembarco de gendarmes por parte de numerosos intendentes bonaerenses.
Uno de los más enfáticos fue el marplatense Gustavo Pulti, quien revisa por estas horas su alineamiento con el kirchnerismo y para quien la presencia de la Bonaerense ya es «insuficiente». También se sumó al planteo el quilmeño Francisco Gutiérrez. Meses atrás, el otrora radical K Gustavo Posse había mostrado su disconformidad por el retiro de gendarmes de San Isidro, en plena efervescencia por el asesinato del ingeniero Ricardo Barrenechea.

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