- ámbito
- Edición Impresa
Inmune a la crisis, Berlusconi venció otra vez a la izquierda
Ni los escándalos ni la inhabilitación de algunos de sus candidatos pudieron evitar que Silvio Berlusconi saliera airoso de la prueba de las elecciones regionales del domingo y ayer. Al revés de Francia, no hubo voto castigo.
Lo que en un principio parecía a todas luces una clara victoria opositora, proclamada incluso por el opositor Partido Demócrata (PD) instantes después de cerrar los colegios y cuando aún sólo se tenían proyecciones de votos, terminó por convertirse en una importante remontada de la derecha.
La clave estuvo en las regiones de Piamonte y Lacio, donde la lucha fue muy ajustada en todo momento y en la que hasta última hora no se pudo saber que el oficialismo había conseguido invertir el «efecto francés» del electorado al primer ministro que muchos expertos vaticinaban. En los últimos comicios regionales, el presidente francés, Nicolás Sarkozy perdió la mayoría de las regiones en manos del Partido Socialista.
La izquierda mantiene siete regiones, entre ellas, sus dos baluartes «rojos»: Toscana y Emilia-Romagna y la sureña Apulia, donde se confirma la popularidad de Nikki Vendola, nueva figura progresista de la política local. El oficialismo venció en Lombardía y Véneto -las dos únicas que traía de 2005- más las sureñas Campania y Calabria, así como la norteña Piamonte y la capitalina Lacio (que incluye Roma, bastión de la izquierda).
Esta última zona vio cómo las candidatas de centroizquierda Emma Bonino y de centroderecha Renata Polverini mantuvieron muy cortas las distancias, y sólo a última hora de anoche esta última lograba la victoria por un 50,2%.
En total, la coalición de Berlusconi gobernará en seis regiones, mientras el centroizquierda conserva siete. Hasta antes de los comicios, la oposición gobernaba en 11 de las 13 regiones en juego sobre un total de 20.
El índice de abstención (63,6%) en los comicios fue particularmente alto, ya que un tercio de los 41 millones de electores desertaron las urnas. Se trató del porcentaje de participación más bajo en los 15 últimos años, según indicó el ministro del Interior, Roberto Maroni.
El verdadero triunfador fue el movimiento xenófobo Liga Norte, que consiguió Piamonte tras una dura batalla.
Hasta hace tres meses, Berlusconi, en el poder desde 2008, contaba con arrebatar a la izquierda cinco o siete regiones gracias a su popularidad, pero tuvo que reducir sus aspiraciones tras una serie de escándalos por corrupción y sexo dentro de su partido e irregularidades de sus militantes en la gestión de las elecciones.
Para muchos observadores, la formación de Berlusconi, el Partido de la Libertad (PdL), perdió consenso, lo que favoreció a la Liga Norte, que arrasó en Veneto con 8 puntos porcentuales más que su aliado. Si supera electoralmente al PdL «la Liga va a cobrar duro su apoyo», comentó el politólogo Marc Lazar.
«No vamos a enfrentarnos con el PdL, somos los ganadores y ahora queremos federalismo y reformas. Perdió la izquierda, quedó por el piso», declaró el líder de la Liga Norte, Umberto Bossi. El mayor peso de esta formación, conocida por sus posiciones racistas, cambia el equilibrio de la coalición gubernamental y podría terminar por alejar al aliado más moderado de Berlusconi, el presidente de le Cámara de Diputados, Gianfranco Fini.
«Para el Gobierno fue un test de mitad legislatura y en general los electores tienden a castigar al Gobierno, como ocurre en otros países. Que premien a Berlusconi en un momento de crisis como el de ahora es un éxito», declaró a la televisión el portavoz del Gobierno, Paolo Bonaiuti.
Agencias AFP, EFE y ANSA
