15 de septiembre 2014 - 00:00

Inquieta a Obama la “fuga fiscal” de grandes empresas

La compra por parte de Burger King (arriba) de una empresa en Canadá para cambiar su sede fiscal  y así  dejar de pagar impuestos en EE.UU. es el último eslabón de una tendencia polémica. Warren Buffett (izquierda) financiará esa operación.
La compra por parte de Burger King (arriba) de una empresa en Canadá para cambiar su sede fiscal y así dejar de pagar impuestos en EE.UU. es el último eslabón de una tendencia polémica. Warren Buffett (izquierda) financiará esa operación.
Washington - El Departamento del Tesoro de Estados Unidos lanzó la voz de alarma ante las "fugas fiscales" de empresas como la emblemática cadena de hamburguesas Burger King, una tendencia que llena de suspicacias a Washington.

Más aún cuando la misma es financiada en parte por el multimillonario inversor Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo y citado como el empresario modelo por el Gobierno de Barack Obama.

El secretario del Tesoro, Jack Lew, urgió la semana pasada al Congreso a aprobar una reforma tributaria y a actuar para poner fin a las llamadas "inversiones fiscales", por las que grandes empresas adquieren otras extranjeras para trasladar su sede y pagar menos impuestos.

"No hay nada malo en las fusiones internacionales genuinas. El problema es que en muchas de ellas el cambio de residencia se hace principalmente con propósitos fiscales y la nueva entidad simplemente cambia su dirección", dijo en un discurso en el Urban Institute. Por ello, Lew pidió a las empresas mostrar "patriotismo económico".

Sin embargo, cautelosamente, evitó referirse a la última de estas operaciones que están provocando sarpullidos en la administración estadounidense, por considerar que son injustas con el resto de los contribuyentes y dañan las arcas públicas.

A finales del mes pasado, la cadena de comida rápida Burger King, hasta ahora con sede en Miami, anunció el acuerdo para adquirir la empresa de cafeterías Tim Hortons de Canadá, lo que le permitirá instalar su sede fiscal al otro lado de la frontera y aprovecharse de la menor tasa impositiva canadiense. La de Burger King no es la última ni la más grande, pero subraya la tendencia creciente para llevar a cabo estas operaciones.

En los últimos meses varias empresas como la de instrumental médico Medtronic y la de alimentación Chiquita hicieron lo mismo y establecieron su sede fiscal en Irlanda, tras sendas adquisiciones de empresas locales.

No obstante, para Washington lo más sorprendente de esta adquisición es quién está detrás de ella: Warren Buffett.

La compra de Tim Hortons por Burger King, valuada en 11.000 millones de dólares, se llevará a cabo con financiación parcial de Berkshire Hathaway, la compañía de inversión de Buffett, que aportará 3.000 millones de dólares.

El llamado "Oráculo de Omaha", en alusión a su tino a la hora de invertir y su localidad de origen en Nebraska, había sido hasta ahora alabado por parte del Gobierno estadounidense, incluido el presidente Obama, por haber encabezado a un grupo de multimillonarios que defendían una suba de impuestos para las rentas más altas.

Buffett llegó a publicar una carta abierta a finales de 2011 en The New York Times, por lo que Obama no dudó en bautizar la propuesta de alza impositiva para los ricos como la "Buffett Rule" (Norma Buffett) dentro de su cruzada para proteger a las clases medias de la creciente desigualdad económica en Estados Unidos.

En los últimos meses, estas "fugas fiscales" fueron uno de los temas candentes en el Congreso en Washington, cuestión sobre la que Buffett mantuvo un calculado silencio.

El congresista demócrata por Nueva York Charles Schumer, miembro de la Comisión de Finanzas del Senado, ya anunció su intención de presentar un proyecto de ley para reducir las ventajas fiscales que puedan obtener las compañías que trasladen su sede fuera de Estados Unidos.

Las dudas acerca de los efectos de esta posible legislación, sobre la que los republicanos mantienen distancia, llevaron a que Buffett saliera de su discreto segundo plano y se comunicara con el senador por Utah Orrin Hatch, el republicano de más rango en la comisión, para preguntarle sobre el posible rumbo de estas medidas.

"Me llamó y me dijo que tenía que hacer algo sobre las inversiones fiscales. Creo que quería saber dónde pensamos ir", aseguró Hatch el jueves en un discurso en la Cámara de Comercio de EE.UU. en Washington.

Pese al caldeado debate, lo cierto es que es poco probable que algo suceda en el Congreso, frontalmente dividido, antes de fin del año, debido a las inminentes elecciones legislativas de noviembre, que concentrarán la atención de los congresistas.

Además, los republicanos, con Hatch a la cabeza, quien busca convertirse en presidente de la comisión si logran la mayoría en el Senado, se oponen a cualquier medida que implique retroactividad y no conlleve una rebaja de la tasa impositiva que pagan las corporaciones en EE.UU., elementos que contempla la propuesta de Schumer.

Mientras, el revuelo trasciende a la clase política. Una organización civil entregó el jueves en Miami miles de firmas a Burger King para advertirle que si traslada sus operaciones a Canadá pondrá en riesgo puestos de trabajo en Estados Unidos.

"Estamos entregando 72.000 firmas de ciudadanos estadounidenses que le están pidiendo a la corporación Burger King que no mude sus operaciones a Canadá para huir de los impuestos en los Estados Unidos", dijo Carlos Pereira, de la organización Democracy for America.

Agencias EFE y AFP

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