Inquietud K: un mal indicio y un regreso enemigo

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Cristina de Kirchner se prepara para 20 días difíciles: terminó de aceptar que ni siquiera su presencia en Santa Fe, esa especie de bálsamo mágico según los exégetas K, servía hasta anoche para hacer despegar a Agustín Rossi, el candidato peronista.

El informe de una consultora contratada por la Casa Rosada advertía, sobre los datos de un amplio testeo telefónico realizado horas después de la visita presidencial a la provincia, sobre un empate técnico entre Rossi y el postulante del PRO, Miguel del Sel.

Desde Balcarce 50 confiaban anoche en que la estructura partidaria y el peronismo «movilizado» impedirán que Rossi pierda ante el Midachi. Una brutal paradoja kirchnerista: los sectores que Cristina de Kirchner relegó en el cierre de listas ahora aparecen como salvadores.

En estas horas, la Presidente se notificó de otra novedad incómoda: al menos dos muestreos pronostican la victoria de José Manuel de la Sota en la elección del 7 de agosto, cuando Córdoba elija a su futuro gobernador. «El Gallego» es, para los K, mala palabra.

El mal indicio de Santa Fe y el potencial regreso de un enemigo desde Córdoba son, por ahora, hipótesis: los fallidos masivos, en particular de las encuestadoras «amigas» de la Casa Rosada en la elección porteña, obligan a poner en duda todo dictamen estadístico.

Frente a esa incertidumbre, la irrupción de Carlos Lole Reutemann para aclarar que «nunca fue kirchnerista», además de un pase de factura dentro del peronismo que alguna vez lo veneró, en particular Omar Perotti, sugiere -y así lo leen en Gobierno- una mediocre performance de Rossi.

«El Lole, cuando decidió salir a decir eso, seguro lo hizo con una encuesta en la mano», interpretó un funcionario K. ¿Por qué, si no percibe una mala elección del PJ, Reutemann saldría a despegarse prematuramente?

Del Sel manoteó la frase del expiloto casi como un respaldo explícito que jamás existió. De hecho, el macrismo ensayó varios acercamientos con Reutemann, pero hasta ayer por la tarde, Lole no le había devuelto ninguno de esos mensajes amigables.

El daño de un posible tercer lugar del kirchnerismo en Santa Fe es, de todos modos, relativizado por los operadores de la Presidente que confían -como se dijo- que el peronismo santafesino traccionará a favor de Rossi y lo dejará segundo y no muy lejos de Antonio Bonfatti.

Aportan, a ese posible escenario, un componente más que relativiza su impacto: se abrazan a la teoría de las «cápsulas» según la cual el resultado de una provincia no incide sobre las demás ni, tampoco, interviene de manera sustancial sobre lo que ocurrirá en la primaria del 14 de agosto.

Es decir: quieren creer que la victoria de Mauricio Macri a Daniel Filmus en Capital, el 10 de julio último, nada tuvo ni tendrá que ver con el resultado de Santa Fe. El macrismo cree lo contrario: que aquella victoria empujó hacia arriba a Del Sel.

El teorema de las elecciones provinciales encapsuladas lo aplican, también, para relativizar la incidencia de un eventual triunfo de De la Sota, el 7 de agosto, sobre Luis Juez y Oscar Aguad en Córdoba, en la «interna abierta» nacional del 14 de agosto.

Un triunfo de «El Gallego» puede ser el peor resultado para la Casa Rosada: primero porque intentaron un acuerdo que no prosperó luego de los desafíos de De la Sota; segundo porque aseguran que sin el respaldo de Cristina de Kirchner, el cordobés no puede ganar.

Hay algo más. Si gana, De la Sota se recorta como el gobernador peronista que ganó, ya no sin el apoyo de la Casa Rosada, sino a pesar de los deseos del kirchnerismo. En rigor, por orden de Cristina de Kirchner, se le negó al PJ cordobés el permiso para colgar su boleta de diputados nacionales de la boleta «Cristina presidente».

Esos elementos explican la inquietud del Gobierno frente a los sondeos que pronostican una victoria de De la Sota que, de ganar, podría convertirse en un foco rebelde ante el centralismo K dentro del peronismo.

Los diagnósticos adversos, en el caso de los candidatos K de Santa Fe, o a favor de exponentes anti-K, como en Córdoba, ¿anticipan el clima con que llegará Cristina de Kirchner a la primaria del 14 de agosto?

«Cristina sigue muy sólida, incluso después de la derrota en Capital», trató de contagiar ánimo, a mitad de esta semana, un ministro ante un grupo de colaboradores y dirigentes menores preocupados por la secuencia maldita que comenzó en Capital y podría profundizarse, este domingo, en Santa Fe.

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